¿Se viene PreViaje 3?

Muchos se están preguntando qué pasará este año con el PreViaje. ¿Van a lanzarlo nuevamente? ¿Me conviene comprar ahora o espero a que salga? ¿Será para cualquier destino? Preguntas hay muchísimas. Lo que faltan son las respuestas.

Vamos a lo concreto. Sí habrá una nueva versión del PreViaje. Desde el gobierno adelantaron que están armando el nuevo programa. Los anteriores fueron un éxito por cómo impactó en la industria turística. El primero, porque puso en marcha el turismo que estaba muerto, justo en el peor momento de la pandemia. Y el segundo porque más gente lo utilizó, y más prestadores se inscribieron, lo que hizo a la redistribución del dinero.

Lo que no se sabe es cuándo harán el anuncio oficial y cuáles serán las condiciones. Con esto último me refiero a las fechas en que se podrá usar y los destinos habilitados. Hubo muchos sectores que se quejaron de que algunos destinos no hubieran necesitado este incentivo, sobre todo en temporada de verano, cuando en épocas normales ya estaban con muchísimo turismo. ¿Por qué fomentar, por ejemplo, a la costa atlántica, si en verano siempre tienen buenos números? Lo mismo se podría aplicar a Bariloche o El Calafate en invierno. Esto surge de la experiencia de los programas anteriores.

Otro punto a analizar es la incertidumbre que genera, ya que muchas personas no programan su viaje esperando que anuncien el programa: «Voy a esperar unas semanas más a ver si lanzan PreViaje». Eso hace, por un lado, que se frenen las operaciones y, por el otro, que cuando lancen el programa haya una avalancha de reservas.

Y del lado del prestador pasa lo mismo, más que nada en cuanto a precios. Sabiendo que van a recibir mucho turismo, algunos especuladores aumentan el precio (varios hasta lo duplican) porque, total, el pasajero va a pagar la mitad. Esto lo pude comprobar el año pasado, cuando averiguaba para las vacaciones.

Personalmente, creo que el anuncio será luego del receso invernal, tal como sucedió los años anteriores. Les recomiendo que vayan viendo cómo están las tarifas hoy para las fechas de sus viajes.


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Villa Ocampo

Villa Ocampo

Villa Ocampo es una casa construida en 1891 como residencia de verano para la familia Ocampo, ubicada en Beccar, partido de San Isidro. Don Manuel y Ramona tuvieron seis hijas, Victoria era la más grande y Silvina, la más chica (ambas escritoras). Vivían en Buenos Aires, en la esquina de las ahora Viamonte y San Martín, en una casa muy grande (hace años que no existe más). Los fines de semana y los veranos se escapaban del descontrol de la ciudad y se iban a su quinta con vista al río. Pues sí, en ese momento el terreno tenía diez hectáreas, iba desde Av. Libertador hasta el Río de la Plata.

Ese terreno le pertenecía a Francisca Ocampo de Ocampo, la tía pancha, y fue ella quien le encargó a su sobrino Manuel la construcción de la casa. Como no tenía hijos, estipuló en su testamento que, una vez que murieran Manuel y Ramona, la casa y el terreno quedaran en manos de las seis hijas. Terminaron siendo cinco porque una de ellas murió muy jóven. En 1935 murieron los padres y ellas fueron subvididiendo y vendiendo, hasta que en 1941 Victoria se instala definitivamente allí, conservando la casa y su jardín.

Durante todo el tiempo que ella vivió ahí implementó muchos cambios en la casa. Cambió muebles, pintó, puso tapices, colocó fotos, lámparas, decoraciones, obras de arte, etc. De hecho, en la entrada hay un tapíz de Picasso muy llamativo. Allí también dispuso su bilioteca, formada por miles de revistas y libros, muchos de ellos dedicados por autores muy importantes: Borges, Neruda, Pizarnik, entre otros. Asimismo, en todos esos años hasta su muerte (1979) por esa casa pasaron figuras mundiales de la talla de Igor Stravinsky, Albert Camus, María Elena Walsh y Federico García Lorca. Y digo «pasaron» porque no solo se reunían a tomar el té, Victoria hospedaba a sus visitantes.

Ella fue tan importante e influyente que hasta fundó su propia revista, Sur, en 1931. En ella escribían personalidades argentinas y mundiales. Se publicaron 371 números hasta la fecha de cierre, en 1992.

En 1973 decide donar Villa Ocampo a la UNESCO, junto con su casa de Mar del Plata (Villa Victoria) para que las mantuvieran y las dejaran como un museo para el fomento del arte y de la cultura. En su testamento expresó también que, en el caso de que no pudieran mantener ambas, estaban habilitados a vender su residencia de Mar del Plata. Y así fue. Con su muerte, UNESCO se hace cargo de ambas propiedades, y a los pocos años vende la de Mar del Plata (la compra la ciudad). A partir de ahí, se encarga de transformar el lugar en el museo que conocemos al día de hoy.

Algo a destacar es el hermoso jardín. Cuando se construyó la casa allí había una cancha de tenis. Pero cuando Victoria se muda, decide sacarla y armar un jardín con varias especies de árboles y plantas.

Villa Ocampo se puede visitar los viernes de 12:30 a 18:00hs, y los sábados, domingos y feriados de 10:00 hs. a 19:00 hs. La entrada general tiene un valor de $375 y la comprar online desde este link. Estén atentos porque se ponen a la venta tres días antes. Dentro hay una confietería donde pueden tomar algo, e incluso almorzar. Recomiendo reservar porque se llena rápido.

¿Cómo llegar? La forma más rápida es tomarse el tren Mitre, ramal Tigre, y bajarse en la estación Beccar. De ahí caminar cinco cuadras por Uriburu hasta llegar a la esquina con Elortondo.


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Nueva alianza entre Smiles y Ualá

Hay una buena noticia para la comunidad viajera. Se firmó una alianza entre el programa de millas Smiles y la fintech Ualá. De esta forma, los usuarios de Ualá podrán canjear sus puntos por millas Smiles y así acceder a canjes por vuelos o productos del Shopping Smiles.

Según lo acordado, los usuarios Ualá obtendrán 1.500 millas al canjear 38.000 puntos. ¿Y cómo se consiguen esos puntos? Por cada $10 en compras, pago de facturas, servicios, recargas y cobros se suma 1 punto. Por lo tanto, al llegar a los $380 mil se juntan los 38 mil puntos necesarios para canjear por millas Smiles o productos en su shopping. Los importes no se fraccionan. Por ejemplo, si se paga algo por $19, se acumula un punto. Si se gasta $21, se suman dos puntos.

Claro que esa es la relación básica. Todo el tiempo Smiles lanza promociones de bonus, por ejemplo por el 50%, entonces en ese caso se juntarán 2.250 millas por el mismo importe.

Con esta alianza, suman un total de siete entre bancos, tarjetas y fintechs:

Es una forma más de sacarle jugo al dinero gastado. Bien por ellos que piensan en los viajeros y milleros de alma. Ualá cada vez está creciendo más, y Smiles está siempre activo con alianzas, promociones, novedades.

Les dejo el comunicado ofical:

Smiles Argentina anuncia su alianza con Ualá

El programa de millas y Ualá+, el programa de puntos de la fintech Ualá, se unen para ofrecer más beneficios a sus clientes.

Buenos Aires, 26 de abril de 2022 – Smiles Argentina, el programa de millas, anunció hoy un acuerdo con Ualá, ofreciendo más alternativas a sus clientes para juntar millas y alcanzar su viaje soñado.

Ualá+ es el programa de beneficios para clientes de Ualá. Cada vez que un usuario realice una compra con tarjeta prepaga, recargue su celular, transporte o servicios prepagos, realice pagos de servicios o cobre por medio de Ualá Bis -la solución de cobros de Ualá-, suma puntos en Ualá+.

Con esta alianza, los clientes podrán convertir los puntos acumulados en Ualá+ por millas Smiles, para luego canjearlos por vuelos en más de 50 líneas aéreas o por miles de productos en Shopping Smiles. Los usuarios en Nivel 1, cada 38.000 puntos que canjeen, obtendrán 1.500 millas. En la medida que los usuarios suban de nivel, podrán descubrir más opciones de packs de millas para canjear.

“Continuamos construyendo relaciones de valor para nuestros clientes, y es un orgullo anunciar esta nueva alianza con Ualá+. En Smiles, trabajamos día a día para que volar sea cada vez sea más fácil y accesible, y estamos convencidos que con aliados como Ualá vamos a lograr que así sea”, declaró Juan Ignacio Mudeh, Gerente Comercial para Smiles Argentina.


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Salinas Grandes, uno de los salares más grandes del mundo

Un día de enero llegamos a Purmamarca desde Salta y el colectivo nos dejó en la ruta, como la gran mayoría de las veces. Empezamos a caminar para adentrarnos al pueblo, y justo nos cruzamos con un remís. Nos preguntó si queríamos que nos llevara y, sin dudarlo, le dijimos que sí (el calor y las mochilas no hacían muy agradable una caminata en la ruta). Durante el breve trayecto nos comentó que él también trabajaba para una agencia de viajes y organizaba excursiones. Nos dio su número y nos despedimos.

Esa misma tarde estuvimos averiguando los precios de la excursión a las Salinas Grandes. Llamamos a Esteban, el conductor en cuestión, y nos convenía ir con él. Le reservamos para el día siguiente y él quedó en confirmarnos, porque tenía que encontrar a dos personas más para poder hacerla. Nosotros confiamos en que las iba a encontrar, pues era plena temporada, había muchos turistas, y es una excursión clásica.

Así fue que nos llamó unas horas más tarde para confirmar que al día siguiente nos pasaría a buscar por nuestro hotel a las 9 hs. Nos dio las indicaciones que ya conocíamos (ropa cómoda, agua, protector solar, gorro y buen calzado) y nos despedimos. Luego nos pusimos a buscar un lugar para cenar.

A la mañana siguiente nos despertamos temprano, nos cambiamos y preparamos la mochila para la excursión. Nos quedó un buen tiempo para desayunar, que nos vino bien para estar tranquilos y disfrutar de la primera comida del día. Hago un breve paréntesis para contarles que nos hospedamos en La Pushka, una hostería familiar hermosa. Lo que más nos gustó es que tienen una política sustentable muy estricta: Cuidado del agua, separación de residuos, compost, etc. Vuelvo a la historia.

Hostería La Pushka

Finalmente nos pasó a buscar Esteban. Esperamos uno ratito hasta que llegara la segunda pareja y emprendimos el camino. Antes de adentrarnos en la ruta hubo cambio de conductores, creo que porque él tenía otro viaje. Ahí sí agarró la ruta este segundo conductor, internándonos en la Cuesta del Lipán.

Cuesta del Lipán

Se armó una linda charla entre los cinco, hablamos un poco de todo. Pasados unos 45 minutos llegamos al monolito de los 4170 metros sobre el nivel del mar. Aprovechamos para bajar y estirar un poco las piernas, tomar y picar algo. También tuvimos que coquear porque la altura se sentía. Quisimos sacarnos la típica foto, pero había tal cantidad de gente que desistimos. Volvimos al auto y continuamos el camino.

Luego de media hora llegamos a la entrada a las salinas. Eran alrededor de las 11 y aún había poca gente, lo cual fue bueno porque los grupos eran reducidos. Para entrar tuvimos que pagar $1000 por auto, lo que significó $250 cada uno. En ese momento nos asignaron un guía en moto, quien nos hizo seguirlo unos minutos hasta llegar a los piletones.

Nos bajamos del auto, nos reunimos con el resto de las personas, y el guía nos contó la historia del salar y los datos más significativos. Entre ellos está el que da título a este post: este es uno de los salares más grandes del mundo. El primero es el salar de Uyuni (Bolivia) con 10 mil km2. Este tiene 212 km2 (casi como la ciudad de Buenos Aires) y es compartido entre las provincias de Salta y Jujuy. Nos comentó también el proceso de extracción de la sal.

Se arman piletones de aproximadamente un metro de ancho por diez metros de largo y un metro de profundidad. Con las lluvias esos piletones se van llenando y el sol hace que el agua se evapore y quede la sal. Cuando la sal llena todo el espacio, una máquina la corta en bloques y los retira. Y el proceso vuelve a comenzar. Luego se la categoriza por calidad y se le da diversos usos. Uno es para industrias (farmacéutica, alimentaria, cerámica, etc.), el otro es para el ganado (lamen los bloques, adquiriendo cloruro de sodio que les hace bien) y por último el consumo hogareño.

Los piletones de sal

Después de toda la explicación llegó el momento que todos esperábamos: las fotos. De a poco empezamos a ver a la gente en una pierna, saltando, haciendo poses extrañas, moviendo los brazos, etc. Cuando nos dimos cuenta, nosotros estábamos en la misma situación. Cualquiera que no entienda el fin de eso diría que éramos todos locos. La realidad es que jugábamos con la perspectiva. Nosotros ensayábamos las posiciones, sacábamos varias fotos y las chequeábamos. Pero era como si fuesen truchas, nada que ver con lo que teníamos en la cabeza jeje. Por suerte apareció nuestro guía para salvarnos y capturó muy buenas imágenes.

Habremos estado media hora sacando fotos hasta que tuvimos que pegar la vuelta. Llegamos a la entrada de las salinas, nos despedimos del guía y entramos al auto. No sin antes pasar por un puestito a comprar empanadas. Volvimos por el mismo camino, ya sin tanta charla porque estábamos cansados. Llegamos casi a las dos de la tarde y nos fuimos directo a almorzar.

Esta fue mi segunda vez en este lugar. La primera fue en 2009 con mis amigos (el típico viaje de mochilero cuando uno es pibe). La verdad es que estoy muy satisfecho de haber regresado, se disfruta mucho y vale la pena.


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Uquía, Jujuy

Otro de los lugares que conocí durante las últimas vacaciones es Uquía. Esta localidad de la Quebrada de Humahuaca se encuentra a 115 km. al Norte de San Salvador y a 15 km. al Sur de Humahuaca. Así como tantos pueblos de la Quebrada, también tenemos al Río Grande que le pasa por al lado. Acá el mapa de rigor.

Uquía es conocida en todo el Norte por su festejo de Carnaval. Muchísimos visitantes se acercan todos los años para vivir este festejo, en el cual los diablos bajan del Cerro Blanco, vestidos con trajes muy completos y coloridos y se empiezan a mezclar con la multitud.

Sin embargo, a nivel nacional no era muy conocido. Muy poca gente sabía la existencia de este pueblo y su atractivo turístico. Esto cambió el año pasado, cuando el área de Turismo de la Provincia comenzó a fomentar el turismo local. Esto incluyó el fomento de varios pueblos y la apertura de nuevos circuitos, y para esto tuvieron que formar guías y capacitar a los prestadores, de manera de empezar a atraer turistas de todas partes.

El cerro

Cuando estaba armando el viaje me puse a investigar y vi que también es conocido por la Quebrada de las Señoritas. Aquí se puede realizar un trekking de unas tres horas. Se empieza en la base del cerro y se va recorriendo el camino, mientras nos rodean los paredones rojos de mucha altura. El camino tiene dificultad media (más que nada si llueve o ha llovido) y al terminar se llega a un cañadón de unos 300 metros. Tiene este nombre según una leyenda:

En tiempos del imperio Inca, partieron desde Perú un grupo de señoritas que llevaban consigo grandes cantidades de oro. Perseguidas por los invasores españoles, huyeron y quedaron atrapadas en las quebradas. Se dice que en algún lugar de la Quebrada de Humahuaca yace escondido aquel preciado tesoro. Luego ofrecieron su vida a la pachamama y ésta, a modo de agradecimiento, erigió aquellos picos de colores que hoy se los conoce como la Quebrada de las Señoritas.

Fuente: hostelwaira.com

Cuenta también con la Iglesia de San Francisco de Paula y la Santa Cruz, que fue construida en 1691, y que desde 1941 es Monumento Histórico Nacional. Destacan los cuadros de Los Ángeles Arcabuceros. Son ángeles vestidos como militares españoles y armados con arcabuces (una especie de escopeta) que, según los historiadores, eran utilizadas para atemorizar y someter a los pueblos originarios.

Iglesia de San Francisco de Paula y la Santa Cruz

Desafortunadamente, en el horario en que pasé estaba cerrada y no pude tomar fotos de estas imágenes. Les dejo esta de la revista Lugares, para que puedan ver de qué se trata:

Fuente: Revista Lugares, La Nación

Sus callecitas de tierra, sus casas de adobe, la vista abierta, la comida casera, la tranquilidad plena, la amabilidad de la gente y un atardecer hermoso hicieron que me enamorara de este pueblito. Miren lo que es la escuela:

Escuela provincial

Y su puesto de salud:

Puesto de salud 🙂

¿Y el centro vecinal? Miren:

Centro vecinal

Mención aparte para nuestro alojamiento. Unos días antes de viajar nos contactamos con Dulce Copla, un lugar que encontramos en google maps y que figuraba como alfajores artesanales, comida y hospedaje. Lis, la anfitriona, dijo que tenía habitación disponible y que nos podía recibir sin problemas. Y así fue que llegamos y nos recibió junto con su marido, Adrián. Ellos hacen alfajores y los venden en varios pueblos (los hemos visto en Tilcara). Luego adaptaron su casa para recibir turistas. Pagamos $800 cada uno y nos incluyó el desayuno completo que ven en la foto. Lo pasamos muy bien y nos quedamos muy conformes.

Podría seguir poniendo fotos de cada rinconcito de este pueblo mágico, pero creo que ya les di bastante material para que se enganchen y empiecen a buscar información por su cuenta. Lo recomiendo al 100% para los que estén pensando un viaje. Es diferente a lo clásico de Jujuy, a lo que todo el mundo va. Espero que les haya gustado.


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Visita a la Torre Monumental

Hace algunas semanas estaba viendo qué hacer ese finde, y buscando en instagram me apareció que se habían habilitado las visitas a la Torre Monumental (conocida también como Torre de los ingleses). Entré a la publicación para ver los horarios y vi que se podía ir los sábados. Sin pensarlo dos veces, ese fue el plan.

Acá les dejo el mapa. Es una zona con mucho transporte, desde cualquier lado llegan. Tienen tres líneas de tren, el subte, y varias líneas de colectivo. Claro que también pueden ir en auto, pero suele ser complicado conseguir lugar.

Esta torre fue construida en 1916 en el predio donde se hallaba la Usina de Gas de Retiro (distribuidora del combustible para el alumbrado público), como un obsequio de la comunidad inglesa, con motivo del centenario de la Independencia Argentina. Estuvo clausurada hasta su reapertura en el año 2001, cuando comenzó a funcionar como Centro de Informes de Museos.

Cuenta con 60 metros de altura, fue diseñada por el arquitecto Ambrose Macdonald Poynter, y está revestida con una combinación de ladrillos rojos y piedra labrada. El reloj es de la prestigiosa relojería Gillett & Johnston de Croydon, Inglaterra, y su melodía es Los Cuartos de Westminster, la misma que posee el Big Ben (por si quedaban dudas de quién puso el dinero).

Desde aquí se obtienen vistas de buena parte de la ciudad, y si les toca un día soleado como el que me tocó a mí, mejor aún. Yo fui por la tarde, pero creo que mejor sería sobre el mediodía, para que no haya tanta sombra. No había apreciado lo bien mantenida que está la plaza si no la veía desde arriba:

Plaza Fuerza Aérea

También se ven las terminales de los trenes. Acá vemos la estación Retiro de la Línea Mitre, que fue construida entre 1908 y 1915, según un proyecto realizado por ingenieros y arquitectos (cuando no) ingleses. Sus piezas fueron construidas en Reino Unido y traídas a Buenos Aires por barco. Es Monumento Histórico Nacional desde 2006.

Estación Retiro

También tenemos la vista de «un exclusivo hotel de Buenos Aires» (así le dicen al Sheraton los medios de comunicación). En su momento fue uno de los mejores, pero ya no. De hecho, ese estilo arquitectónico para hoteles no va más.

Sheraton Hotel

A mí me encantan los relojes y me intriga mucho conocer los mecanismos de cada uno. Ver el movimiento de las agujas me hipnotiza. Y para los que preguntan si estaba en hora, sí, estaba en hora.

Y acá les dejo unas fotos más donde se aprecian diversos lugares.

Al salir le pregunté a la recepcionista si en algún momento habilitan la entrada a la sala de la máquina. Era obvio que iba a decir que no, pero para mi sorpresa, me dio el contacto de alguien del Gobierno de la Ciudad para mandarle email porque si mucha gente les pide, podrían organizar un tour especial.

Para cerrar, les garantizo que vale mucho la pena. Es algo que uno siempre ve cuando pasa por la zona, todo el tiempo, y ahora que está la posibilidad de verla por dentro hay que aprovechar. Que además no sabemos cuánto va a durar esto. ¿Saben cuánto cuesta la entrada? $100. Sí, cien pesos, un valor simbólico.

Les dejo los horarios de visita:

  • Lunes, Miércoles, Jueves y viernes de 11 a 19 hs.
  • Sábados, Domingos y Feriados de 11 a 20 hs.
  • Martes cerrado

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Historias de inmigrantes

La vida nos lleva por diferentes caminos. Cada uno va encontrando el suyo. Muchas veces lo que se desea es muy difícil de lograr, incluso poniendo todo de nosotros. Esto puede ser por diferentes razones. Ante esta imposibilidad, muchas personas eligen mudarse de país, emigrar. Lo hacen en busca de algo, el 99% de las veces es para lograr una mejor calidad de vida. Esto es subjetivo, cada uno define los atributos de la calidad de vida según sus prioridades. Y así se van formando las nuevas etapas, con gente que «empieza de cero» en otro país.

Tengo la suerte de tener muchos amigos y de conocer bastantes personas, ya sea por contactos laborales, amistades, familia, etc. Esto hace que pueda acceder a las historias que les voy a presentar hoy. Espero que las disfruten.


  • Nacionalidad: Argentina
  • Dónde vivís actualmente: New York, Estados Unidos
  • Hace cuánto tiempo estás ahí: Un año
  • A qué te dedicas: Soy pastelera profesional
  • Por qué decidiste irte de tu país: Principalmente, porque trabajar en cocina en Argentina es muy mal pago, y además estaba cansada de vivir en un país con crisis económicas constantes
  • Qué es lo que más te gusta de tu nuevo país: Lo fácil que me fue conseguir trabajo, ahorrar, seguridad y la ciudad en sí
  • Qué es lo que menos te gusta: Es una ciudad cara para vivir, es muy difícil poder alquilar solo
  • Algo que los ciudadanos de este lugar saben hacer muy bien: No sorprenderse con nada
  • Algo en que los ciudadanos de este lugar son muy malos: Bailando
  • Qué es lo que más extrañas: La comida, la familia y los amigos
  • Qué es lo que menos extrañas: La economía, los políticos y la inseguridad
  • Volverías a vivir en tu país dentro de los siguientes cinco años: No
  • Una experiencia diferente, rara o divertida que viviste allí: Algo que me llama mucho la atención es que acá la gente pregunta apenas te conoce «donde vivís?», y la pregunta siguiente es “cuánto pagas de alquiler?”. Y esta obsesión viene de la mano de la frase “in New York you’re always looking for a job, a boyfriend or an apartment«

  • Nacionalidad: Brasilera
  • Dónde vivís actualmente: Lisboa, Portugal
  • Hace cuánto tiempo estás ahí: Tres meses
  • A qué te dedicas: Soy customer service host
  • Por qué decidiste irte de tu país: Por la violencia y porque las condiciones de empleo/sueldo son malas
  • Qué es lo que más te gusta de tu nuevo país: Me gusta vivir en Lisboa, pues hay vuelos baratos para muchos países
  • Qué es lo que menos te gusta: Los portugueses (sensación de superioridad, que son los colonizadores)
  • Algo que los ciudadanos de este lugar saben hacer muy bien: Burocracia
  • Algo en que los ciudadanos de este lugar son muy malos: Receptividad
  • Qué es lo que más extrañas: Las personas
  • Qué es lo que menos extrañas: La violencia
  • Volverías a vivir en tu país dentro de los siguientes cinco años: Depende la situación
  • Una experiencia diferente, rara o divertida que viviste allí: Yo intenté pagar los billetes del metro con 5 centavos de reales pensando que eran 5 centavos de euros… son iguales, jeje

  • Nacionalidad: Argentina
  • Dónde vivís actualmente: Sidney, Australia
  • Hace cuánto tiempo estás ahí: Cinco años
  • A qué te dedicas: Ingeniero en sistemas
  • Por qué decidiste irte de tu país: Por la constante sensación de inseguridad (sentirse inseguro todo el tiempo), falta de justicia social, corrupción y populismo.
  • Qué es lo que más te gusta de tu nuevo país: Lo segura, ordenada y respetuosa que es la sociedad. El trabajo y conocimiento de uno vale, y se puede planear una vida a largo plazo. El nivel de vida es muy bueno, no importa lo que hagas para trabajar. Luego por supuesto el acceso a las playas y todas las bellezas naturales de Australia. Dicho eso, mientras que en playas son mejores que Argentina, yo considero que la variedad de otras bellezas naturales que hay en Argentina no se compara (cataratas, glaciares, selva, montaña). Aca es todo bastante «flat».
  • Qué es lo que menos te gusta: El acceso a la salud y educación son mucho mas complicados. También es difícil hacerse amigos australianos. Creo que en eso el argentino es más abierto y hasta le divierte integrar algún inmigrante al grupo (ejemplo: «che, hoy viene el Yankee»), acá no te dan mucha bola. Quizás se deba a que acá hay una variedad de gente enorme que no se compara con la de Buenos Aires (donde todo el mundo es de ahí). Como sociedad, Sydney es muy cosmopolita, pero en otras áreas de Australia la gente puede ser mas cerrada.
  • Algo que los ciudadanos de este lugar saben hacer muy bien: Work-life balance. El Australiano sabe hacer respetar y disfrutar su tiempo fuera de la oficina. No viven para trabajar, trabajan para vivir.
  • Algo en que los ciudadanos de este lugar son muy malos: Tomando… Ves a los jóvenes a las 6 pm de un viernes ya detonados
  • Qué es lo que más extrañas: El asado de los domingos y el fulbito con los pibes. ¡Y la ciudad! Buenos Aires como ciudad tiene zonas mucho más bellas que el centro de Sydney
  • Qué es lo que menos extrañas: La mala onda que hay en la calle, el estrés, y esa sensación agobiante de que cada día todo esta un poco peor
  • Volverías a vivir en tu país dentro de los siguientes cinco años: No
  • Una experiencia diferente, rara o divertida que viviste allí: Una fue entender cómo realmente funcionan las tarjetas de crédito, no podía entender cómo es que no había cuotas sin interés. La otra es manejarse todo por el carril izquierdo (volante del lado derecho), también fue muy loco al principio. Y descubrir que Burguer King acá se llama Hungry Jacks (por temas de licencia)

  • Nacionalidad: Venezolana
  • Dónde vivís actualmente: Buenos Aires, Argentina
  • Hace cuánto tiempo estás ahí: Cinco años
  • A qué te dedicas: Seguros
  • Por qué decidiste irte de tu país: Por la situación económica
  • Qué es lo que más te gusta de tu nuevo país: Que hay oportunidades para los inmigrantes
  • Qué es lo que menos te gusta: La economía actual
  • Algo que los ciudadanos de este lugar saben hacer muy bien: Buscarle la vuelta a todo
  • Algo en que los ciudadanos de este lugar son muy malos: Pueden ser coléricos
  • Qué es lo que más extrañas: Mi familia
  • Qué es lo que menos extrañas: La situación económica
  • Volverías a vivir en tu país dentro de los siguientes cinco años: Depende la situación
  • Una experiencia diferente, rara o divertida que viviste allí: En mi país le decimos “concha” a la cáscara de la banana. Fue muy gracioso cuando consulté «dónde estaba la basura para botar la concha” y en Argentina tiene un significado obsceno.

  • Nacionalidad: Argentina
  • Dónde vivís actualmente: Saint-Girons, Francia
  • Hace cuánto tiempo estás ahí: Dos años
  • A qué te dedicas: Estudiar, huerto
  • Por qué decidiste irte de tu país: Porque soy viajera
  • Qué es lo que más te gusta de tu nuevo país: La montaña
  • Qué es lo que menos te gusta: La lluvia
  • Algo que los ciudadanos de este lugar saben hacer muy bien: Aligot (comida típica)
  • Algo en que los ciudadanos de este lugar son muy malos: Haciendo jamón
  • Qué es lo que más extrañas: Las actividades culturales
  • Qué es lo que menos extrañas: La gente enojada por la calle
  • Volverías a vivir en tu país dentro de los siguientes cinco años: Depende la situación
  • Una experiencia diferente, rara o divertida que viviste allí: Llegué a dos semanas de empezar la pandemia y durante muchos meses no conocí a nadie.

  • Nacionalidad: Salvadoreña
  • Dónde vivís actualmente: Madrid, España
  • Hace cuánto tiempo estás ahí: Seis meses
  • A qué te dedicas: Niñera y limpieza
  • Por qué decidiste irte de tu país: Por situaciones de inseguridad, inestabilidad económica, falta de empleo, de oportunidades, de desarrollo profesional y personal
  • Qué es lo que más te gusta de tu nuevo país: Un país con oportunidades de crecimiento, y la seguridad
  • Qué es lo que menos te gusta: Sistema burocrático para integrar inmigrantes a la vida laboral aún con permiso de trabajo. Por ejemplo: homologar un título universitario demora casi dos años, lo que difícilmente te permite ejercer, entre otros.
  • Algo que los ciudadanos de este lugar saben hacer muy bien: En su mayoría son muy respetuosos, educados tanto para hablar como para comportarse en espacios públicos tales como el metro, autobús, supermercados, etc.
  • Algo en que los ciudadanos de este lugar son muy malos: Hospitalidad y servicio, comparado con América
  • Qué es lo que más extrañas: Hospitalidad, comida, comodidad, familia y amigos
  • Qué es lo que menos extrañas: El tránsito
  • Volverías a vivir en tu país dentro de los siguientes cinco años: Depende la situación
  • Una experiencia diferente, rara o divertida que viviste allí: Mi primer trabajo en negro fue en una tienda latina, renuncié el mismo día porque la mujer loca me dejo encerrada en su bodega subterránea por media hora (morí de susto). Llamentablemte muchas personas que llegaron en situaciones similares a la mía esperan que uno viva situaciones iguales o peores a las que ellos pasaron, como ganar derecho de piso. Afortunadamente también hay personas buenas que te apoyan para salir adelante

  • Nacionalidad: Argentina
  • Dónde vivís actualmente: Santiago de Compostela, España
  • Hace cuánto tiempo estás ahí: Dos meses en Santiago, cinco meses en España
  • A qué te dedicas: Soy piloto comercial de avión e instructor de vuelo en Argentina. Vine a Europa a validar las licencias para poder volar aquí. Para eso tengo que estudiar y rendir varios exámenes. Mientras tanto trabajo como tripulante de cabina en Ryanair.
  • Por qué decidiste irte de tu país: Porque no tenia posibilidades y expectativas de trabajo en el rubro que me interesa (aeronáutico).
  • Qué es lo que más te gusta de tu nuevo país: Me encanta los paisajes que tiene. Me gusta la tonada de los españoles y sobretodo me gusta que, si bien suceden cosas, es mucho más seguro que Argentina. La gente confía en uno.
  • Qué es lo que menos te gusta: Lo que menos me gusta es que muchas de las veces que nombro Argentina como mi país de origen, consideran que es un país «de mierda», pobre, sin futuro, donde te roban. En algunas cosas pueden tener razón y en otras están muy confundidos. Algunos hablan de Argentina como si fuera el país más pobre de África. En realidad lo que menos me gusta no es eso, sino que muchos acá se hacen una idea de Argentina por lo que cuentan muchos de los argentinos que emigraron. Detesto que los argentinos hablen así de nuestro país en el exterior. Podremos estar mal en muchísimos aspectos, y puertas para adentro podemos decir mil barbaridades, pero para afuera hay que sentir un poquito mas la sangre argentina y cuidarla. Por suerte no me sentí discriminado, pero sí es feo ver que hablen de tu país como si fuera una basura, delante de tus narices, y sin siquiera saber en qué lugar del mapa queda Argentina. Podría escribir mucho sobre esto
  • Algo que los ciudadanos de este lugar saben hacer muy bien: Considero que son muy honestos
  • Algo en que los ciudadanos de este lugar son muy malos: Tendría que pensarlo. No soy muy observador para esas cosas
  • Qué es lo que más extrañas: Claramente a mi familia y a mis amigos. Pero fuera de eso extraño esa química argentina en la cual podes tomar un mate con un compañero del trabajo con el cual tenés poca confianza pero aún así podes llegar a charlas impensadas. Extraño mucho el humor el argentino, la chispa. La facilidad con la que nos juntamos a tomar algo o a comer.
  • Qué es lo que menos extrañas: Lo que menos extraño es la queja a diario del argentino. Si no es por la plata, por la inflación, por el trabajo, por el tráfico, por el calor, por el frío, por un presidente u otro. Siempre estamos quejándonos de algo. Y extraño muy poco esa sensación de inseguridad. Si bien la inseguridad no es una sensación, es una realidad, me refiero a esa sensación de que te pueden robar o cualquier cosa te puede pasar en cualquier momento.
  • Volverías a vivir en tu país dentro de los siguientes cinco años: Depende la situación
  • Una experiencia diferente, rara o divertida que viviste allí: Estando en Madrid tuve que mudarme de hostal porque no tenían más disponibilidad y quería quedarme unos días más. Estaba con muchos bártulos, fruto de que estaba recién llegando al país. Tenia dos valijas grandes, una mochila cargadísima, camperas sueltas, bolsas con zapatillas, etc. Y obviamente el típico sobre viajero con bastante dinero (estaba recién llegado a España con la intención de vivir, así que no era poco el dinero que tenía en el sobre). La cuestión es que consigo un hostal cerca del que estaba parando en Madrid. Le pido al dueño dejar una valija mientras llevo la otra y así para no caminar con mil cosas por la calle. Ya mis brazos y piernas estaban cansados. El dueño me dice que ningún problema. Llevo la primera valija y la mochila, y al volver al viejo hostal en busca de la segunda mochila y lo que quedaba, el dueño me muestra un sobre y me pregunta y si era mío, y me muestra el sobre con todo el dinero adentro. Me lo había olvidado en la caja fuerte. Al día de hoy agradezco a que ese tipo abrió la caja fuerte para ver que no me olvide nada, y más aún que me lo devolvió. Esas cosas que no te pasan todos los días.

Les agradezco a todos los entrevistados por la buena onda y la predisposición. Si te gustó este post, hacémelo saber así preparo una segunda parte.


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Una experiencia única en Hornaditas

Seguramente muchos de ustedes no sepan qué es ni dónde queda Hornaditas. Voy a ser honesto y les digo que yo tampoco lo sabía hasta hace unos meses atrás.

Todo empezó cuando con mi novia decidimos hacer algo diferente en las vacaciones. En el post donde les contaba del viaje ya les había adelantado algo. Queríamos una experiencia en una comunidad rural, algo bien auténtico, participar de las actividades diarias, etc. Buscando en internet, tanto en la página de turismo de Jujuy como en páginas de viajes, una de las más recomendadas era la familia de Clarita y Héctor Lamas, en Hornaditas. Esta comunidad se ubica a 15 kilómetros al Norte de Humahuaca, tiene alrededor de 500 habitantes, y se dedica a la agricultura y ganadería para subsistencia, aparte del turismo rural.

Salimos temprano a la mañana desde Tilcara y llegamos a eso de las 10 de la mañana. Apenas entramos, nos recibieron en su cocina con un té y pan casero. Conocimos a Héctor (68) y Clarita (48), los responsables de todo esto. Empezamos a hablar un poco de todo, lo de siempre cuando uno es nuevo. En eso también conocimos a Carolina (16) la hija más chica.

Un rato más tarde nos preguntaron si queríamos caminar, y nuestra respuesta fue que sí, obviamente. Esa actividad le toca a Héctor, y fue con él con quien nos fuimos. Salimos por la parte de atrás de la casa y empezamos a caminar por el campo, atravesamos sus cultivos, cruzamos el lecho seco de un afluente del Río Grande, y llegamos a la base del cerro. Comenzamos a subir de a poco mientras Héctor nos contaba sobre las plantas y flores allí presentes. Muchos yuyos aún los siguen usando para curar algunos dolores. Aunque, sincerándose, dijo que muchas veces va al doctor en Humahuaca. Desde ahí empezamos a tener vistas privilegiadas.

En la foto anterior se aprecia la ruta 9, que es la misma del Camino del Inca, solo que ahora está pavimentada. Pero saber que por ahí mismo pasó buena parte de la historia latinoamericana, es muy fuerte. También se ve, en la parte de atrás a la izquierda, la escuela de la comunidad. Por último, casi en el medio, está la casa de Clarita y Héctor.

Continuando con sus relatos, Héctor nos contó que en esos cerros había restos de los pueblos originarios (diaguitas, sus ancestros). Y realmente es así, se ven las estructuras de lo que eran las paredes de los diferentes recintos. No solo eso, también hay petroglifos (dibujos tallados en piedras). Y todo intacto y al alcance de nosotros, los visitantes. Ahí nos dimos cuenta lo afortunados que somos de tenerlo todo para nosotros.

Nos contaba que, al contrario de lo que explican los guías en el Pucará de Tilcara (que en realidad no es un pucará, pero queda para otra discusión), las construcciones de esa región no tenían techo, eran solo paredes de altura media. Y la razón de esto es que al ser nómades no pasaban mucho tiempo en los lugares, y es lógico que no gastaran tiempo en construir sus viviendas completas. Y le pregunté cómo se protegían del frío y la lluvia, y me respondió que al cazar animales, ellos usaban todo: carne para alimentarse, sangre para pinturas y tinturas, grasa como combustible, y piel para abrigos. Desde la cima nos cruzamos al cerro de al lado, porque están conectados. Ahí se nos ocurrió preguntarle cómo surgió esta idea de recibir turistas en su casa y ser los pioneros del turismo comunitario de la región.

Respondió que hace 20 años un grupo de cuatro fotógrafos estaba en la ruta haciendo dedo. Estuvieron mucho tiempo hasta que se les acercó Clarita y les preguntó qué pasaba. Ellos le respondieron que habían hecho un trabajo y que tenían que volver pero nadie los levantaba. Les ofreció pasar a su casa a tomar algo caliente y ellos, contentos, aceptaron. Entre mate cocido y charla se hizo de noche y los cuatro fotógrafos se preguntaron qué iban a hacer, porque a esa hora no pasaba nadie por la ruta y encima hacía mucho frío como para estar tanto tiempo esperando. Se les ocurrió pedirles permiso de quedarse. En ese momento, Clarita y Héctor se pusieron a hablar porque si bien son generosos, no tenían ni habitación ni camas para los visitantes. Ellos dijeron que se arreglaban. Así fue que pasaron la noche y a la mañana siguiente se despertaron, desayunaron, y antes de irse les preguntaron cuánto les debían por el alojamiento y la comida. Héctor y Clarita estaban desconcertados porque nunca tuvieron que hospedar a nadie y tampoco sabían que cobrarles. Le explicaron eso y los visitantes les dieron el dinero que consideraban apropiado. Y no quedó ahí, les preguntaron si para fin de ese año estaban dispuestos a recibir a unos amigos que iban a andar por la zona. Ese fue el comienzo de todo. Luego de esa historia emprendimos el descenso.

Pasamos por el campo donde tienen plantado maíz y diferentes tipos de verduras, y también nos presentó a sus llamas y burros. Eran todos tranquilos, excepto uno que todavía no estaba domesticado. Algo que no me gustó es que los animales estaban atados.

Llegamos a la casa justo para almorzar. En la mesa había más personas, entre familia y visitantes. Todos habíamos llegado ese día y nos quedábamos a dormir. La excepción era una pareja del gran Buenos Aires y un chico de una localidad de Chubut que ahora no recuerdo, que estaba recorriendo el país en bicicleta. Lo loco de esto es que no es ciclista ni su bici es de las mejores. Pero el pibe tenía toda la actitud. Un groso. Comimos sopa y tamales, muy rico, bien casero.

Después del almuerzo me hubiera encantado dormir una siestita. Pero no, nada más alejado que eso. Nos preparamos para salir a caminar nuevamente. Nos pusimos ropa cómoda, gorro, protector solar porque pegaba mucho el sol, y salimos rumbo a la ruta. Éramos en total nueve personas: cuatro parejas y Héctor, que nuevamente nos guiaba. Teníamos que caminar hasta la ruta, cruzarla, bordearla unos metros y después adentrarse en el campo abierto. Por ahí sería una hora de caminata hasta llegar a unos petroglifos. Qué les cuento que a mitad de camino nos agarró una tormenta con granizo que nos hizo desviarnos y buscar refugio abajo de unos árboles. Y como había actividad eléctrica nos pidieron que apagáramos los celulares. Estábamos en el medio de la nada y nadie lo sabía. Por eso no hay fotos de ese momento.

Lo fuerte de la tormenta habrá durado una hora y cuando vimos que paró un poco, continuamos, aunque la llovizna persistía. Los afortunados que llevamos campera nos la pusimos. Otros, como el caso de un escocés que estaba en short y remerita, tuvieron que aguantársela. Caminamos una media hora más y llegamos a los petroglifos.

Héctor nos contaba las historias que le llegaron de sus antepasados y nosotros estábamos entre la lluvia, el frío y el barro tratando de entender algo. Estuvimos un rato y pegamos la vuelta. Nunca en mi vida había deseado tanto «volver a casa» jajaja. La estaba pasando muy mal. Caminamos un poco menos que a la ida porque estábamos apurados para llegar y porque el camino estaba en mejores condiciones.

Finalmente llegamos a la casa y preparamos todo para la merienda. Nos vino muy bien recuperar energías y ponernos a resguardo. Dejamos el calzado para secar y nos cambiamos de ropa. Sabíamos que las actividades del día habían terminado y podíamos descansar un poco.

La cena fue a las 20:30 aproximadamente, y había arroz con pollo. Estaba bueno, yo repetí. Y de postre había chocotorta. Éramos más de 15 personas y aprovechamos para conocernos un poco. Había gente de Buenos Aires, de Córdoba, de Salta, el chico de Escocia y el de Chubut. La sobremesa duro bastante. Habremos estado una hora charlando hasta que la pareja del GBA se fue porque no se quedaba a dormir. Ahí levantamos la mesa, ordenamos un poco y nos volvimos a sentar. Y de a poco la gente se fue soltando, apareció una guitarra, unas botellas de vino, y así fue la noche. Creo que nos acostamos a las 3 de la mañana, muertos de cansancio y de frío. No recuerdo bien, pero menos de diez grados seguro.

Al día siguiente nos levantamos temprano porque nos teníamos que ir. No había un horario establecido pero por el tema de los traslados era mejor estar temprano y tener margen de tiempo, por las dudas. Desayunamos y preparamos las mochilas. Nos despedimos de todos, aprovechamos el viaje del escocés a Humahuaca y nos subimos a su auto. Y nos fuimos nomás. Sabemos que en algún momento vamos a volver, nos sentimos muy a gusto y vivimos un día hermoso, lleno de hermosos momentos y con el cariño que desprenden los Lamas. Además, ese día iban a cocinar ají de gallina y sopa de maní (!!!). Le dije a Clarita que iba a volver y que iba a tener que cocinar eso.

El valor por persona fue $4000, incluyendo todas las comidas, las actividades y la habitación. Me pareció bien la relación precio calidad. Les recomiendo que lo tengan en cuenta porque vale mucho la pena para desconectarse de todo (no tengo que aclarar que no hay ni wifi, ni tv, ni radio, ni teléfono) y conectarse con nosotros mismos.

Clarita Lamas

Editado el 25/02: Olvidé decirles que las actividades que se pueden hacer en Hornaditas son muchas. Hay varias caminatas, se puede cocinar (pan, pizzas), se puede aprender tejido (y llevárselo), se puede ordeñar a las cabras, se puede hacer queso de cabra, se puede cosechar… En fin, es cuestión de comunicarse con ellos y preguntar. Todo va a depender también del tiempo que haga en esos días.


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Conociendo Tolhuin

Hubo otro día que lo dedicamos para ir a conocer Tolhuin. Esta es la tercera ciudad en importancia de la provincia y se ubica a casi cien kilómetros al noreste de la capital. En auto es entre una hora y media y dos horas de viaje, dependiendo de las condiciones meteorológicas. Ese día había amanecido muy frío y nublado, y para hacer trekking no estaba bueno. Por eso mismo decidimos que ese era el momento para conocer esta ciudad.

Agarramos el auto a las 12:30 y empezamos el recorrido por la ruta 3. Bordeamos el Lago Escondido, continuamos por la ruta hasta llegar al Lago Fagnano, también lo bordeamos hasta llegar a un mirador, y seguimos un tramo más hasta llegar a Tolhuin. Si Ushuaia es chica, esta ciudad es micro. Llegamos con mal tiempo: lluvia, viento y frío. Y para esa hora, las 14, había muy pocos locales abiertos.

Priorizamos almorzar porque estábamos con hambre y no había mucho. Llegamos a La Posada de los Ramírez y terminamos pidiendo trucha todos. La calidad de la comida más o menos, no sé si fue porque la cocina estaba por cerrar, si no era temporada de truchas o qué, pero floja la presentación y el gusto. Sin embargo, la atención fue buena y los precios mejores que en Ushuaia.

Trucha al limón

Luego del almuerzo nos dedicamos a recorrer la ciudad. Volvimos por la ruta unos kilómetros y nos metimos por un camino hasta llegar al lago Fagnano. Allí nos bajamos del auto y empezamos a caminar por la orilla. Caminamos toda esta zona del mapa.

Tiene paisajes muy lindos realmente. Creo que si no hubiera hecho tanto frío y no hubiera estado tan nublado, lo habríamos disfrutado mucho. Por todo eso fue que estuvimos como mucho dos horas y emprendimos la vuelta. Pero algunas fotos salieron bien y se puede apreciar lo que les digo.

Destaco la aparición de este zorrito tan simpático que venía a buscar comida. Muy tranquilo y domesticado. Me hizo acordar a los monos del Parque Nacional Iguazú que te rodean para pedirte (o sacarte) comida. Nunca les den, les puede hacer mal.

Para finalizar, les cuento que ese día fue martes y a la noche jugaba la selección contra Brasil. Así que apenas llegamos a Ushuaia pasamos por La Anónima a comprar víveres fundamentales. No se ganó… pero se tomó.


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Alquiler de auto en Ushuaia

Continuando con los relatos del viaje por Ushuaia, algo que merece su post específico es el alquiler del auto. Nosotros alquilamos uno y acá les cuento la experiencia. Ustedes querrán saber si es necesario o es opcional. Respuesta corta: depende.

Foto del cartel de ingreso a Ushuaia
Entrada a la ciudad

Antes que nada, les recuerdo que nosotros éramos cuatro y fuimos ocho días. Estuvimos alojados en el centro de la ciudad e hicimos actividades tanto cerca como lejos. Además, necesitábamos ir de compras tanto para algunas excursiones como para cocinar en el hostel.

Averiguando antes de viajar, vimos que hay combis que te dejan en casi cualquier lugar. Los valores iban entre los $800 y los $1500 por persona por tramo. Algunos hacían promoción por compra ida y vuelta. Poniendo números redondos y siendo generosos, calculemos $1500 por persona por día. Siendo cuatro, son $6000 por día. Por ocho días, son $48000, mínimo. Lo malo de esto es que están acotados a los horarios de las empresas, ya que los últimos servicios suelen ser a las 18 hs. Y siendo que en esta ciudad hay sol hasta bien tarde, esto les restringe mucho el aprovechamiento del día.

Por otra parte, siendo cuatro personas el alquiler de auto se amortiza bastante. Nosotros alquilamos dos meses antes del viaje a través de Tiger Rent a Car, y en ese momento nos pasaron una cotización de casi $40 mil por el total de los días, retirando el sábado en el aeropuerto y devolviendo el sábado siguiente por la mañana en la oficina de la rentadora en el centro. El único requisito para devolver era entregarlo con el tanque lleno, nada más. Pero acuérdense que aquí el combustible es más barato que en el resto del país. El litro cuesta casi un 25% menos que en Buenos Aires. Nosotros cargamos una sola vez en el viaje, y al entregarlo completamos el tanque. Nos pidieron una seña del 30% y el saldo lo pagamos cuando nos entregaron el auto. Esta agencia la elegimos basándonos en los comentarios que encontramos en las redes.

Nos entregaron un Toyota Etios color blanco, bastante nuevo. La verdad que se la aguantó bien siempre, no tuvimos ningún problema. Para cuatro personas va bien, pero los que son altos deberían ir siempre adelante, porque atrás sí se sienten un poco incómodos. Para cinco ya quedaría chico. El espacio del baúl alcanzó para guardar el equipaje de todos. Así que pasar a un auto más grande, de otra categoría, se justifica nada más por el confort.

Gentileza: toyota.com.ar

Alquilar un auto en Ushuaia la verdad que fue la mejor decisión. Nos dio mucha libertad, nos permitió meternos en lugares donde las combis no llegan y pudimos ordenar los horarios como mejor nos convenía. Es cierto que a veces se complicaba para estacionar, pero mayormente a la noche cuando salíamos a cenar. Porque en el hostel había lugar en la puerta todo el tiempo. Y la ciudad es bastante tranquila, no hay mucho tráfico, tampoco en la ruta. Hay que tener precaución los días de lluvia o nieve, más que nada.

La tranquilidad de las calles

Nosotros fuimos a: Baliza Escarpados, Tolhuin, Parque Nacional, Paso Garibaldi, Laguna Esmeralda, Glaciar Martial, Museo del Presidio y otros más. Todo gracias al autito.

Creo que para una pareja no conviene en cuanto a precio si están viajando con un presupuesto acotado. Y si son cinco tendrían que alquilar un auto más grande, y tal vez el precio sea más alto. Igualmente, los precios de los autos cambian constantemente, depende cuánto tiempo antes consulten, depende la temporada, depende la oferta y la demanda, etc. Es como con los vuelos. Les recomiendo chequear varias veces, no se queden con lo primero que vean. Por ejemplo, si hacen la reserva y al tiempo vuelven a chequear y los precios son más bajos, cancelen la primera y vuelvan a reservar. Es una actividad que lleva tiempo y paciencia. Definitivamente, Ushuaia es un destino para recorrerlo en auto.


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