Historias de inmigrantes

La vida nos lleva por diferentes caminos. Cada uno va encontrando el suyo. Muchas veces lo que se desea es muy difícil de lograr, incluso poniendo todo de nosotros. Esto puede ser por diferentes razones. Ante esta imposibilidad, muchas personas eligen mudarse de país, emigrar. Lo hacen en busca de algo, el 99% de las veces es para lograr una mejor calidad de vida. Esto es subjetivo, cada uno define los atributos de la calidad de vida según sus prioridades. Y así se van formando las nuevas etapas, con gente que «empieza de cero» en otro país.

Tengo la suerte de tener muchos amigos y de conocer bastantes personas, ya sea por contactos laborales, amistades, familia, etc. Esto hace que pueda acceder a las historias que les voy a presentar hoy. Espero que las disfruten.


  • Nacionalidad: Argentina
  • Dónde vivís actualmente: New York, Estados Unidos
  • Hace cuánto tiempo estás ahí: Un año
  • A qué te dedicas: Soy pastelera profesional
  • Por qué decidiste irte de tu país: Principalmente, porque trabajar en cocina en Argentina es muy mal pago, y además estaba cansada de vivir en un país con crisis económicas constantes
  • Qué es lo que más te gusta de tu nuevo país: Lo fácil que me fue conseguir trabajo, ahorrar, seguridad y la ciudad en sí
  • Qué es lo que menos te gusta: Es una ciudad cara para vivir, es muy difícil poder alquilar solo
  • Algo que los ciudadanos de este lugar saben hacer muy bien: No sorprenderse con nada
  • Algo en que los ciudadanos de este lugar son muy malos: Bailando
  • Qué es lo que más extrañas: La comida, la familia y los amigos
  • Qué es lo que menos extrañas: La economía, los políticos y la inseguridad
  • Volverías a vivir en tu país dentro de los siguientes cinco años: No
  • Una experiencia diferente, rara o divertida que viviste allí: Algo que me llama mucho la atención es que acá la gente pregunta apenas te conoce «donde vivís?», y la pregunta siguiente es “cuánto pagas de alquiler?”. Y esta obsesión viene de la mano de la frase “in New York you’re always looking for a job, a boyfriend or an apartment«

  • Nacionalidad: Brasilera
  • Dónde vivís actualmente: Lisboa, Portugal
  • Hace cuánto tiempo estás ahí: Tres meses
  • A qué te dedicas: Soy customer service host
  • Por qué decidiste irte de tu país: Por la violencia y porque las condiciones de empleo/sueldo son malas
  • Qué es lo que más te gusta de tu nuevo país: Me gusta vivir en Lisboa, pues hay vuelos baratos para muchos países
  • Qué es lo que menos te gusta: Los portugueses (sensación de superioridad, que son los colonizadores)
  • Algo que los ciudadanos de este lugar saben hacer muy bien: Burocracia
  • Algo en que los ciudadanos de este lugar son muy malos: Receptividad
  • Qué es lo que más extrañas: Las personas
  • Qué es lo que menos extrañas: La violencia
  • Volverías a vivir en tu país dentro de los siguientes cinco años: Depende la situación
  • Una experiencia diferente, rara o divertida que viviste allí: Yo intenté pagar los billetes del metro con 5 centavos de reales pensando que eran 5 centavos de euros… son iguales, jeje

  • Nacionalidad: Argentina
  • Dónde vivís actualmente: Sidney, Australia
  • Hace cuánto tiempo estás ahí: Cinco años
  • A qué te dedicas: Ingeniero en sistemas
  • Por qué decidiste irte de tu país: Por la constante sensación de inseguridad (sentirse inseguro todo el tiempo), falta de justicia social, corrupción y populismo.
  • Qué es lo que más te gusta de tu nuevo país: Lo segura, ordenada y respetuosa que es la sociedad. El trabajo y conocimiento de uno vale, y se puede planear una vida a largo plazo. El nivel de vida es muy bueno, no importa lo que hagas para trabajar. Luego por supuesto el acceso a las playas y todas las bellezas naturales de Australia. Dicho eso, mientras que en playas son mejores que Argentina, yo considero que la variedad de otras bellezas naturales que hay en Argentina no se compara (cataratas, glaciares, selva, montaña). Aca es todo bastante «flat».
  • Qué es lo que menos te gusta: El acceso a la salud y educación son mucho mas complicados. También es difícil hacerse amigos australianos. Creo que en eso el argentino es más abierto y hasta le divierte integrar algún inmigrante al grupo (ejemplo: «che, hoy viene el Yankee»), acá no te dan mucha bola. Quizás se deba a que acá hay una variedad de gente enorme que no se compara con la de Buenos Aires (donde todo el mundo es de ahí). Como sociedad, Sydney es muy cosmopolita, pero en otras áreas de Australia la gente puede ser mas cerrada.
  • Algo que los ciudadanos de este lugar saben hacer muy bien: Work-life balance. El Australiano sabe hacer respetar y disfrutar su tiempo fuera de la oficina. No viven para trabajar, trabajan para vivir.
  • Algo en que los ciudadanos de este lugar son muy malos: Tomando… Ves a los jóvenes a las 6 pm de un viernes ya detonados
  • Qué es lo que más extrañas: El asado de los domingos y el fulbito con los pibes. ¡Y la ciudad! Buenos Aires como ciudad tiene zonas mucho más bellas que el centro de Sydney
  • Qué es lo que menos extrañas: La mala onda que hay en la calle, el estrés, y esa sensación agobiante de que cada día todo esta un poco peor
  • Volverías a vivir en tu país dentro de los siguientes cinco años: No
  • Una experiencia diferente, rara o divertida que viviste allí: Una fue entender cómo realmente funcionan las tarjetas de crédito, no podía entender cómo es que no había cuotas sin interés. La otra es manejarse todo por el carril izquierdo (volante del lado derecho), también fue muy loco al principio. Y descubrir que Burguer King acá se llama Hungry Jacks (por temas de licencia)

  • Nacionalidad: Venezolana
  • Dónde vivís actualmente: Buenos Aires, Argentina
  • Hace cuánto tiempo estás ahí: Cinco años
  • A qué te dedicas: Seguros
  • Por qué decidiste irte de tu país: Por la situación económica
  • Qué es lo que más te gusta de tu nuevo país: Que hay oportunidades para los inmigrantes
  • Qué es lo que menos te gusta: La economía actual
  • Algo que los ciudadanos de este lugar saben hacer muy bien: Buscarle la vuelta a todo
  • Algo en que los ciudadanos de este lugar son muy malos: Pueden ser coléricos
  • Qué es lo que más extrañas: Mi familia
  • Qué es lo que menos extrañas: La situación económica
  • Volverías a vivir en tu país dentro de los siguientes cinco años: Depende la situación
  • Una experiencia diferente, rara o divertida que viviste allí: En mi país le decimos “concha” a la cáscara de la banana. Fue muy gracioso cuando consulté «dónde estaba la basura para botar la concha” y en Argentina tiene un significado obsceno.

  • Nacionalidad: Argentina
  • Dónde vivís actualmente: Saint-Girons, Francia
  • Hace cuánto tiempo estás ahí: Dos años
  • A qué te dedicas: Estudiar, huerto
  • Por qué decidiste irte de tu país: Porque soy viajera
  • Qué es lo que más te gusta de tu nuevo país: La montaña
  • Qué es lo que menos te gusta: La lluvia
  • Algo que los ciudadanos de este lugar saben hacer muy bien: Aligot (comida típica)
  • Algo en que los ciudadanos de este lugar son muy malos: Haciendo jamón
  • Qué es lo que más extrañas: Las actividades culturales
  • Qué es lo que menos extrañas: La gente enojada por la calle
  • Volverías a vivir en tu país dentro de los siguientes cinco años: Depende la situación
  • Una experiencia diferente, rara o divertida que viviste allí: Llegué a dos semanas de empezar la pandemia y durante muchos meses no conocí a nadie.

  • Nacionalidad: Salvadoreña
  • Dónde vivís actualmente: Madrid, España
  • Hace cuánto tiempo estás ahí: Seis meses
  • A qué te dedicas: Niñera y limpieza
  • Por qué decidiste irte de tu país: Por situaciones de inseguridad, inestabilidad económica, falta de empleo, de oportunidades, de desarrollo profesional y personal
  • Qué es lo que más te gusta de tu nuevo país: Un país con oportunidades de crecimiento, y la seguridad
  • Qué es lo que menos te gusta: Sistema burocrático para integrar inmigrantes a la vida laboral aún con permiso de trabajo. Por ejemplo: homologar un título universitario demora casi dos años, lo que difícilmente te permite ejercer, entre otros.
  • Algo que los ciudadanos de este lugar saben hacer muy bien: En su mayoría son muy respetuosos, educados tanto para hablar como para comportarse en espacios públicos tales como el metro, autobús, supermercados, etc.
  • Algo en que los ciudadanos de este lugar son muy malos: Hospitalidad y servicio, comparado con América
  • Qué es lo que más extrañas: Hospitalidad, comida, comodidad, familia y amigos
  • Qué es lo que menos extrañas: El tránsito
  • Volverías a vivir en tu país dentro de los siguientes cinco años: Depende la situación
  • Una experiencia diferente, rara o divertida que viviste allí: Mi primer trabajo en negro fue en una tienda latina, renuncié el mismo día porque la mujer loca me dejo encerrada en su bodega subterránea por media hora (morí de susto). Llamentablemte muchas personas que llegaron en situaciones similares a la mía esperan que uno viva situaciones iguales o peores a las que ellos pasaron, como ganar derecho de piso. Afortunadamente también hay personas buenas que te apoyan para salir adelante

  • Nacionalidad: Argentina
  • Dónde vivís actualmente: Santiago de Compostela, España
  • Hace cuánto tiempo estás ahí: Dos meses en Santiago, cinco meses en España
  • A qué te dedicas: Soy piloto comercial de avión e instructor de vuelo en Argentina. Vine a Europa a validar las licencias para poder volar aquí. Para eso tengo que estudiar y rendir varios exámenes. Mientras tanto trabajo como tripulante de cabina en Ryanair.
  • Por qué decidiste irte de tu país: Porque no tenia posibilidades y expectativas de trabajo en el rubro que me interesa (aeronáutico).
  • Qué es lo que más te gusta de tu nuevo país: Me encanta los paisajes que tiene. Me gusta la tonada de los españoles y sobretodo me gusta que, si bien suceden cosas, es mucho más seguro que Argentina. La gente confía en uno.
  • Qué es lo que menos te gusta: Lo que menos me gusta es que muchas de las veces que nombro Argentina como mi país de origen, consideran que es un país «de mierda», pobre, sin futuro, donde te roban. En algunas cosas pueden tener razón y en otras están muy confundidos. Algunos hablan de Argentina como si fuera el país más pobre de África. En realidad lo que menos me gusta no es eso, sino que muchos acá se hacen una idea de Argentina por lo que cuentan muchos de los argentinos que emigraron. Detesto que los argentinos hablen así de nuestro país en el exterior. Podremos estar mal en muchísimos aspectos, y puertas para adentro podemos decir mil barbaridades, pero para afuera hay que sentir un poquito mas la sangre argentina y cuidarla. Por suerte no me sentí discriminado, pero sí es feo ver que hablen de tu país como si fuera una basura, delante de tus narices, y sin siquiera saber en qué lugar del mapa queda Argentina. Podría escribir mucho sobre esto
  • Algo que los ciudadanos de este lugar saben hacer muy bien: Considero que son muy honestos
  • Algo en que los ciudadanos de este lugar son muy malos: Tendría que pensarlo. No soy muy observador para esas cosas
  • Qué es lo que más extrañas: Claramente a mi familia y a mis amigos. Pero fuera de eso extraño esa química argentina en la cual podes tomar un mate con un compañero del trabajo con el cual tenés poca confianza pero aún así podes llegar a charlas impensadas. Extraño mucho el humor el argentino, la chispa. La facilidad con la que nos juntamos a tomar algo o a comer.
  • Qué es lo que menos extrañas: Lo que menos extraño es la queja a diario del argentino. Si no es por la plata, por la inflación, por el trabajo, por el tráfico, por el calor, por el frío, por un presidente u otro. Siempre estamos quejándonos de algo. Y extraño muy poco esa sensación de inseguridad. Si bien la inseguridad no es una sensación, es una realidad, me refiero a esa sensación de que te pueden robar o cualquier cosa te puede pasar en cualquier momento.
  • Volverías a vivir en tu país dentro de los siguientes cinco años: Depende la situación
  • Una experiencia diferente, rara o divertida que viviste allí: Estando en Madrid tuve que mudarme de hostal porque no tenían más disponibilidad y quería quedarme unos días más. Estaba con muchos bártulos, fruto de que estaba recién llegando al país. Tenia dos valijas grandes, una mochila cargadísima, camperas sueltas, bolsas con zapatillas, etc. Y obviamente el típico sobre viajero con bastante dinero (estaba recién llegado a España con la intención de vivir, así que no era poco el dinero que tenía en el sobre). La cuestión es que consigo un hostal cerca del que estaba parando en Madrid. Le pido al dueño dejar una valija mientras llevo la otra y así para no caminar con mil cosas por la calle. Ya mis brazos y piernas estaban cansados. El dueño me dice que ningún problema. Llevo la primera valija y la mochila, y al volver al viejo hostal en busca de la segunda mochila y lo que quedaba, el dueño me muestra un sobre y me pregunta y si era mío, y me muestra el sobre con todo el dinero adentro. Me lo había olvidado en la caja fuerte. Al día de hoy agradezco a que ese tipo abrió la caja fuerte para ver que no me olvide nada, y más aún que me lo devolvió. Esas cosas que no te pasan todos los días.

Les agradezco a todos los entrevistados por la buena onda y la predisposición. Si te gustó este post, hacémelo saber así preparo una segunda parte.


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Una experiencia única en Hornaditas

Seguramente muchos de ustedes no sepan qué es ni dónde queda Hornaditas. Voy a ser honesto y les digo que yo tampoco lo sabía hasta hace unos meses atrás.

Todo empezó cuando con mi novia decidimos hacer algo diferente en las vacaciones. En el post donde les contaba del viaje ya les había adelantado algo. Queríamos una experiencia en una comunidad rural, algo bien auténtico, participar de las actividades diarias, etc. Buscando en internet, tanto en la página de turismo de Jujuy como en páginas de viajes, una de las más recomendadas era la familia de Clarita y Héctor Lamas, en Hornaditas. Esta comunidad se ubica a 15 kilómetros al Norte de Humahuaca, tiene alrededor de 500 habitantes, y se dedica a la agricultura y ganadería para subsistencia, aparte del turismo rural.

Salimos temprano a la mañana desde Tilcara y llegamos a eso de las 10 de la mañana. Apenas entramos, nos recibieron en su cocina con un té y pan casero. Conocimos a Héctor (68) y Clarita (48), los responsables de todo esto. Empezamos a hablar un poco de todo, lo de siempre cuando uno es nuevo. En eso también conocimos a Carolina (16) la hija más chica.

Un rato más tarde nos preguntaron si queríamos caminar, y nuestra respuesta fue que sí, obviamente. Esa actividad le toca a Héctor, y fue con él con quien nos fuimos. Salimos por la parte de atrás de la casa y empezamos a caminar por el campo, atravesamos sus cultivos, cruzamos el lecho seco de un afluente del Río Grande, y llegamos a la base del cerro. Comenzamos a subir de a poco mientras Héctor nos contaba sobre las plantas y flores allí presentes. Muchos yuyos aún los siguen usando para curar algunos dolores. Aunque, sincerándose, dijo que muchas veces va al doctor en Humahuaca. Desde ahí empezamos a tener vistas privilegiadas.

En la foto anterior se aprecia la ruta 9, que es la misma del Camino del Inca, solo que ahora está pavimentada. Pero saber que por ahí mismo pasó buena parte de la historia latinoamericana, es muy fuerte. También se ve, en la parte de atrás a la izquierda, la escuela de la comunidad. Por último, casi en el medio, está la casa de Clarita y Héctor.

Continuando con sus relatos, Héctor nos contó que en esos cerros había restos de los pueblos originarios (diaguitas, sus ancestros). Y realmente es así, se ven las estructuras de lo que eran las paredes de los diferentes recintos. No solo eso, también hay petroglifos (dibujos tallados en piedras). Y todo intacto y al alcance de nosotros, los visitantes. Ahí nos dimos cuenta lo afortunados que somos de tenerlo todo para nosotros.

Nos contaba que, al contrario de lo que explican los guías en el Pucará de Tilcara (que en realidad no es un pucará, pero queda para otra discusión), las construcciones de esa región no tenían techo, eran solo paredes de altura media. Y la razón de esto es que al ser nómades no pasaban mucho tiempo en los lugares, y es lógico que no gastaran tiempo en construir sus viviendas completas. Y le pregunté cómo se protegían del frío y la lluvia, y me respondió que al cazar animales, ellos usaban todo: carne para alimentarse, sangre para pinturas y tinturas, grasa como combustible, y piel para abrigos. Desde la cima nos cruzamos al cerro de al lado, porque están conectados. Ahí se nos ocurrió preguntarle cómo surgió esta idea de recibir turistas en su casa y ser los pioneros del turismo comunitario de la región.

Respondió que hace 20 años un grupo de cuatro fotógrafos estaba en la ruta haciendo dedo. Estuvieron mucho tiempo hasta que se les acercó Clarita y les preguntó qué pasaba. Ellos le respondieron que habían hecho un trabajo y que tenían que volver pero nadie los levantaba. Les ofreció pasar a su casa a tomar algo caliente y ellos, contentos, aceptaron. Entre mate cocido y charla se hizo de noche y los cuatro fotógrafos se preguntaron qué iban a hacer, porque a esa hora no pasaba nadie por la ruta y encima hacía mucho frío como para estar tanto tiempo esperando. Se les ocurrió pedirles permiso de quedarse. En ese momento, Clarita y Héctor se pusieron a hablar porque si bien son generosos, no tenían ni habitación ni camas para los visitantes. Ellos dijeron que se arreglaban. Así fue que pasaron la noche y a la mañana siguiente se despertaron, desayunaron, y antes de irse les preguntaron cuánto les debían por el alojamiento y la comida. Héctor y Clarita estaban desconcertados porque nunca tuvieron que hospedar a nadie y tampoco sabían que cobrarles. Le explicaron eso y los visitantes les dieron el dinero que consideraban apropiado. Y no quedó ahí, les preguntaron si para fin de ese año estaban dispuestos a recibir a unos amigos que iban a andar por la zona. Ese fue el comienzo de todo. Luego de esa historia emprendimos el descenso.

Pasamos por el campo donde tienen plantado maíz y diferentes tipos de verduras, y también nos presentó a sus llamas y burros. Eran todos tranquilos, excepto uno que todavía no estaba domesticado. Algo que no me gustó es que los animales estaban atados.

Llegamos a la casa justo para almorzar. En la mesa había más personas, entre familia y visitantes. Todos habíamos llegado ese día y nos quedábamos a dormir. La excepción era una pareja del gran Buenos Aires y un chico de una localidad de Chubut que ahora no recuerdo, que estaba recorriendo el país en bicicleta. Lo loco de esto es que no es ciclista ni su bici es de las mejores. Pero el pibe tenía toda la actitud. Un groso. Comimos sopa y tamales, muy rico, bien casero.

Después del almuerzo me hubiera encantado dormir una siestita. Pero no, nada más alejado que eso. Nos preparamos para salir a caminar nuevamente. Nos pusimos ropa cómoda, gorro, protector solar porque pegaba mucho el sol, y salimos rumbo a la ruta. Éramos en total nueve personas: cuatro parejas y Héctor, que nuevamente nos guiaba. Teníamos que caminar hasta la ruta, cruzarla, bordearla unos metros y después adentrarse en el campo abierto. Por ahí sería una hora de caminata hasta llegar a unos petroglifos. Qué les cuento que a mitad de camino nos agarró una tormenta con granizo que nos hizo desviarnos y buscar refugio abajo de unos árboles. Y como había actividad eléctrica nos pidieron que apagáramos los celulares. Estábamos en el medio de la nada y nadie lo sabía. Por eso no hay fotos de ese momento.

Lo fuerte de la tormenta habrá durado una hora y cuando vimos que paró un poco, continuamos, aunque la llovizna persistía. Los afortunados que llevamos campera nos la pusimos. Otros, como el caso de un escocés que estaba en short y remerita, tuvieron que aguantársela. Caminamos una media hora más y llegamos a los petroglifos.

Héctor nos contaba las historias que le llegaron de sus antepasados y nosotros estábamos entre la lluvia, el frío y el barro tratando de entender algo. Estuvimos un rato y pegamos la vuelta. Nunca en mi vida había deseado tanto «volver a casa» jajaja. La estaba pasando muy mal. Caminamos un poco menos que a la ida porque estábamos apurados para llegar y porque el camino estaba en mejores condiciones.

Finalmente llegamos a la casa y preparamos todo para la merienda. Nos vino muy bien recuperar energías y ponernos a resguardo. Dejamos el calzado para secar y nos cambiamos de ropa. Sabíamos que las actividades del día habían terminado y podíamos descansar un poco.

La cena fue a las 20:30 aproximadamente, y había arroz con pollo. Estaba bueno, yo repetí. Y de postre había chocotorta. Éramos más de 15 personas y aprovechamos para conocernos un poco. Había gente de Buenos Aires, de Córdoba, de Salta, el chico de Escocia y el de Chubut. La sobremesa duro bastante. Habremos estado una hora charlando hasta que la pareja del GBA se fue porque no se quedaba a dormir. Ahí levantamos la mesa, ordenamos un poco y nos volvimos a sentar. Y de a poco la gente se fue soltando, apareció una guitarra, unas botellas de vino, y así fue la noche. Creo que nos acostamos a las 3 de la mañana, muertos de cansancio y de frío. No recuerdo bien, pero menos de diez grados seguro.

Al día siguiente nos levantamos temprano porque nos teníamos que ir. No había un horario establecido pero por el tema de los traslados era mejor estar temprano y tener margen de tiempo, por las dudas. Desayunamos y preparamos las mochilas. Nos despedimos de todos, aprovechamos el viaje del escocés a Humahuaca y nos subimos a su auto. Y nos fuimos nomás. Sabemos que en algún momento vamos a volver, nos sentimos muy a gusto y vivimos un día hermoso, lleno de hermosos momentos y con el cariño que desprenden los Lamas. Además, ese día iban a cocinar ají de gallina y sopa de maní (!!!). Le dije a Clarita que iba a volver y que iba a tener que cocinar eso.

El valor por persona fue $4000, incluyendo todas las comidas, las actividades y la habitación. Me pareció bien la relación precio calidad. Les recomiendo que lo tengan en cuenta porque vale mucho la pena para desconectarse de todo (no tengo que aclarar que no hay ni wifi, ni tv, ni radio, ni teléfono) y conectarse con nosotros mismos.

Clarita Lamas

Editado el 25/02: Olvidé decirles que las actividades que se pueden hacer en Hornaditas son muchas. Hay varias caminatas, se puede cocinar (pan, pizzas), se puede aprender tejido (y llevárselo), se puede ordeñar a las cabras, se puede hacer queso de cabra, se puede cosechar… En fin, es cuestión de comunicarse con ellos y preguntar. Todo va a depender también del tiempo que haga en esos días.


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Conociendo Tolhuin

Hubo otro día que lo dedicamos para ir a conocer Tolhuin. Esta es la tercera ciudad en importancia de la provincia y se ubica a casi cien kilómetros al noreste de la capital. En auto es entre una hora y media y dos horas de viaje, dependiendo de las condiciones meteorológicas. Ese día había amanecido muy frío y nublado, y para hacer trekking no estaba bueno. Por eso mismo decidimos que ese era el momento para conocer esta ciudad.

Agarramos el auto a las 12:30 y empezamos el recorrido por la ruta 3. Bordeamos el Lago Escondido, continuamos por la ruta hasta llegar al Lago Fagnano, también lo bordeamos hasta llegar a un mirador, y seguimos un tramo más hasta llegar a Tolhuin. Si Ushuaia es chica, esta ciudad es micro. Llegamos con mal tiempo: lluvia, viento y frío. Y para esa hora, las 14, había muy pocos locales abiertos.

Priorizamos almorzar porque estábamos con hambre y no había mucho. Llegamos a La Posada de los Ramírez y terminamos pidiendo trucha todos. La calidad de la comida más o menos, no sé si fue porque la cocina estaba por cerrar, si no era temporada de truchas o qué, pero floja la presentación y el gusto. Sin embargo, la atención fue buena y los precios mejores que en Ushuaia.

Trucha al limón

Luego del almuerzo nos dedicamos a recorrer la ciudad. Volvimos por la ruta unos kilómetros y nos metimos por un camino hasta llegar al lago Fagnano. Allí nos bajamos del auto y empezamos a caminar por la orilla. Caminamos toda esta zona del mapa.

Tiene paisajes muy lindos realmente. Creo que si no hubiera hecho tanto frío y no hubiera estado tan nublado, lo habríamos disfrutado mucho. Por todo eso fue que estuvimos como mucho dos horas y emprendimos la vuelta. Pero algunas fotos salieron bien y se puede apreciar lo que les digo.

Destaco la aparición de este zorrito tan simpático que venía a buscar comida. Muy tranquilo y domesticado. Me hizo acordar a los monos del Parque Nacional Iguazú que te rodean para pedirte (o sacarte) comida. Nunca les den, les puede hacer mal.

Para finalizar, les cuento que ese día fue martes y a la noche jugaba la selección contra Brasil. Así que apenas llegamos a Ushuaia pasamos por La Anónima a comprar víveres fundamentales. No se ganó… pero se tomó.


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Alquiler de auto en Ushuaia

Continuando con los relatos del viaje por Ushuaia, algo que merece su post específico es el alquiler del auto. Nosotros alquilamos uno y acá les cuento la experiencia. Ustedes querrán saber si es necesario o es opcional. Respuesta corta: depende.

Foto del cartel de ingreso a Ushuaia
Entrada a la ciudad

Antes que nada, les recuerdo que nosotros éramos cuatro y fuimos ocho días. Estuvimos alojados en el centro de la ciudad e hicimos actividades tanto cerca como lejos. Además, necesitábamos ir de compras tanto para algunas excursiones como para cocinar en el hostel.

Averiguando antes de viajar, vimos que hay combis que te dejan en casi cualquier lugar. Los valores iban entre los $800 y los $1500 por persona por tramo. Algunos hacían promoción por compra ida y vuelta. Poniendo números redondos y siendo generosos, calculemos $1500 por persona por día. Siendo cuatro, son $6000 por día. Por ocho días, son $48000, mínimo. Lo malo de esto es que están acotados a los horarios de las empresas, ya que los últimos servicios suelen ser a las 18 hs. Y siendo que en esta ciudad hay sol hasta bien tarde, esto les restringe mucho el aprovechamiento del día.

Por otra parte, siendo cuatro personas el alquiler de auto se amortiza bastante. Nosotros alquilamos dos meses antes del viaje a través de Tiger Rent a Car, y en ese momento nos pasaron una cotización de casi $40 mil por el total de los días, retirando el sábado en el aeropuerto y devolviendo el sábado siguiente por la mañana en la oficina de la rentadora en el centro. El único requisito para devolver era entregarlo con el tanque lleno, nada más. Pero acuérdense que aquí el combustible es más barato que en el resto del país. El litro cuesta casi un 25% menos que en Buenos Aires. Nosotros cargamos una sola vez en el viaje, y al entregarlo completamos el tanque. Nos pidieron una seña del 30% y el saldo lo pagamos cuando nos entregaron el auto. Esta agencia la elegimos basándonos en los comentarios que encontramos en las redes.

Nos entregaron un Toyota Etios color blanco, bastante nuevo. La verdad que se la aguantó bien siempre, no tuvimos ningún problema. Para cuatro personas va bien, pero los que son altos deberían ir siempre adelante, porque atrás sí se sienten un poco incómodos. Para cinco ya quedaría chico. El espacio del baúl alcanzó para guardar el equipaje de todos. Así que pasar a un auto más grande, de otra categoría, se justifica nada más por el confort.

Gentileza: toyota.com.ar

Alquilar un auto en Ushuaia la verdad que fue la mejor decisión. Nos dio mucha libertad, nos permitió meternos en lugares donde las combis no llegan y pudimos ordenar los horarios como mejor nos convenía. Es cierto que a veces se complicaba para estacionar, pero mayormente a la noche cuando salíamos a cenar. Porque en el hostel había lugar en la puerta todo el tiempo. Y la ciudad es bastante tranquila, no hay mucho tráfico, tampoco en la ruta. Hay que tener precaución los días de lluvia o nieve, más que nada.

La tranquilidad de las calles

Nosotros fuimos a: Baliza Escarpados, Tolhuin, Parque Nacional, Paso Garibaldi, Laguna Esmeralda, Glaciar Martial, Museo del Presidio y otros más. Todo gracias al autito.

Creo que para una pareja no conviene en cuanto a precio si están viajando con un presupuesto acotado. Y si son cinco tendrían que alquilar un auto más grande, y tal vez el precio sea más alto. Igualmente, los precios de los autos cambian constantemente, depende cuánto tiempo antes consulten, depende la temporada, depende la oferta y la demanda, etc. Es como con los vuelos. Les recomiendo chequear varias veces, no se queden con lo primero que vean. Por ejemplo, si hacen la reserva y al tiempo vuelven a chequear y los precios son más bajos, cancelen la primera y vuelvan a reservar. Es una actividad que lleva tiempo y paciencia. Definitivamente, Ushuaia es un destino para recorrerlo en auto.


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La Casona del Molino – Peña Salteña.

Estuvimos todo el día recorriendo la ciudad, fuimos a la plaza, a la Catedral, al Museo Arqueológico de Alta Montaña (MAAM) y al mercado municipal. Llegada la noche, pedimos recomendaciones de peñas en el hotel y la que más recomendaban fue La Casona del Molino. Nosotros ya habíamos buscado en internet y esta aparecía siempre con buenos comentarios, pero siempre es mejor confirmar con la gente local. Había un detalle: nos dijeron que sin reserva iba a ser difícil ingresar. Llamamos y nos dijeron que las reservas para ese día, incluso para el sábado, ya estaban tomadas. Nos quedaba arriesgarnos e ir a hacer la cola en la puerta.

Nos tomamos un taxi en la puerta del hotel y llegamos a La Casona a las 20:30. Ya había fila afuera, pero no tan larga. Creo que si llegábamos más tarde la fila llegaba a la esquina. Hablando con los de adelante y los de atrás, ninguno tenía reserva. Eso nos daba ánimo («no somos los únicos»).

La Casona del Molino

La gente iba entrando, la fila se iba acortando, y nos llegó el turno a nosotros. Nos preguntaron si teníamos reserva, nos tomaron la temperatura, nos pusieron alcohol en las manos y nos pidieron que esperemos. Finalmente, a los cinco minutos nos hicieron pasar y nos llevaron a la parte del fondo, al aire libre (el lugar es muy grande, tiene como tres espacios). Creo que habremos esperado en total media hora.

Nos gustó estar afuera por varias razones. Primero por la distancia social (las mesas estaban bien separadas), segundo porque era una linda noche y tercero porque la banda tocaba allí y se la escuchaba bien.

Llegó la camarera, se presentó y nos dejó la carta. Alrededor de las 21:30 empezó la banda a tocar muy tímidamente, como para calentar motores. Yo le digo «la banda» pero en realidad es la misma gente que va a la peña que lleva sus instrumentos y empiezan a tocar, a cantar, a improvisar, pero a efectos prácticos le digo así. La clave es pedir de a poco, porque duran bastante. Así que eso fue lo que hicimos, empezamos con unas empanadas, como no podía ser de otra manera.

Infaltable el ají
Y la Salta

Mientras tanto, la banda ya estaba completa y tocaba sambas, chacareras, carnavalitos, chamamés, de todo. La gente cantaba, aplaudía, gritaba… Unas empanadas por aquí, una cerveza por allá, un tamal, otra cerveza, más empanadas, etc. Así se hizo la medianoche y la banda en ese punto ya tocaba canciones de todo tipo: No me vuelvo a enamorar, Vienes y te vas, Ya se va la caravana, La mano de Dios, Hoy quiero amanecer en una cabaña, fueron algunos de los hit. El público en ese punto estaba como loco, bailaba, pedía temas, golpeaba la mesa, filmaba…

Un rato más tarde la gente se empezó a levantar y decidimos que era un buen momento para irnos también. Pagamos la cuenta, dejamos la propina y nos fuimos al hotel. La pasamos muy bien, comimos rico, disfrutamos la música y la alegría de la gente. Lo súper recomiendo. Les dejo los últimos comentarios:

  • Tratar de reservar con tiempo
  • Si van sin reserva, vayan temprano
  • Aunque tengan reserva la fila se hace igual, pero cuando entran les asignan la mesa reservada.
  • No cobran servicio de mesa ni derecho al espectáculo.
  • Se diferencian de las «peñas» de la calle Balcarce en que aquí no montan un show para turistas, no hay luces de colores, presentador, nada. Aquí la misma gente se pone a tocar.
  • Precios de ese momento: Empanadas $55, tamales $130, humita $260, Salta de litro $300. Pueden ver la carta completa aquí.

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Comiendo en Doña Salta

Apenas aterrizamos en Salta nos tomamos un taxi hasta el hotel. Por suerte la habitación estaba lista. Así que dejamos el equipaje, nos cambiamos de ropa y salimos directo a comer. El lugar ya lo teníamos definido hace mucho: Doña Salta. Había visto muchas reseñas de este sitio y tenía muchas ganas de conocerlo. Lo bueno es que nos quedaba a una cuadra.

Doña Salta

Llegamos temprano y había bastantes mesas disponibles. Elegimos la ubicación y leímos el QR para ver el menú. Trajeron una panera y un cuenco con porotos y otro con salsita picante. Estaban buenísimos ambos, podría haberme comido un plato entero.

Pedimos empanadas de entrada. Yo pedí tres: una de charqui, una de queso y otra de carne. Son al horno de barro y la carne es cortada a cuchillo. Tamaño chico, me atrevo a decir que son las que nosotros conocemos como de copetín. Por eso el precio de $90.

Empanadas, porotos y salsita

Para continuar pedimos una carbonada para compartir. Tenía batata, carne y granos de choclo. Estaba muy buena, muy cremosa. Y los granos de choclo le daban un toque especial.

Carbonada

Finalmente, de postre pedimos quesillo con cayote y cuaresmillo (un tipo de durazno), con nueces por encima.

Quesillo con cayote y cuaresmillo

Para tomar pedimos una jarrita de vino tinto de la casa y un agua mineral sin gas.

Conclusión: Fue una de las mejores empanadas que he comido. No me animo a decir la mejor, pero realmente son muy buenas. Relleno cargado, buena masa, jugosas. La carbonada me encantó, es muy cremosa y tiene un sabor muy característico. Y el postre es una locura, muy bueno. Aunque es bastante dulce y puede llegar a empalagar.

Con todo eso, la cuenta dió $2010, incluyendo los $30 por persona por servicio de mesa. Me parece bastante bien teniendo en cuenta que quedamos satisfechos y comimos muy rico. Hay muchísimos lugares de empanadas, y seguramente este es el más turístico. Pero vale la pena conocerlo.


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Próximo viaje: Jujuy

Mañana empiezo mis vacaciones y el destino elegido es Jujuy. Esta vez viajo con mi novia y estaremos diez días recorriendo la provincia. Hace tiempo teníamos ganas de ir al Norte Argentino, pero por uno u otro motivo lo terminábamos posponiendo. Si bien es cierto que después de Ushuaia me quedé con ganas de más Patagonia, sé que es un buen momento para Jujuy. Últimamente crecieron muchísimo en turismo, están muy activos en las redes sociales (publican mucho material, hacen sorteos, tienen convenios con influencers, etc.) y quieren hacerle frente a Salta, el eterno vencedor de la región.

No quiero contar mucho para no quemar nada. Solo voy a adelantar que llegamos a Salta el viernes y el sábado ya salimos para Jujuy. ¿Por qué una noche en Salta? Simple, porque uno de nosotros quiere estar el día entero comiendo empanadas y tomando vino.

No será el viaje típico por los lugares que hacen todos. Primero porque ambos conocemos, y segundo porque queremos descubrir otros paisajes y otras experiencias. Trataré de recolectar mucho material para mostrar este hermoso viaje. Igualmente, hasta no llegar a Salta no estaré tranquilo, sabiendo que Aerolíneas está cancelando vuelos por la gran cantidad de personal contagiado. El check in ya lo tengo, algo es algo.

Acá les dejo estas fotos de baja calidad, pues son de 2009, cuando las fotos todavía se sacaban con una cámara. Luego de 12 años volveré para ver si hubo cambios.

PD: Por favor, dejen de decir «¿Te vas a Jujuy? ¡Te vas a morir de calor!». Estoy cansado de escuchar esto. ¿Tan raro es viajar ahí en esta época del año? Además, entre cagarme de calor en Buenos Aires o cagarme de calor allá, prefiero allá, mil veces.


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Excursión 4×4 en Ushuaia

Esta es la única actividad que estábamos seguros de que queríamos hacer. Sabíamos que era un precio elevado para nuestro presupuesto, pero estábamos convencidos de que iba a valer la pena (y de que además íbamos a recibir el 50% de reintegro por Previaje). Es por eso que dos semanas antes de llegar a Ushuaia nos contactamos con Tierra Turismo y le consultamos todo lo necesario. Nos gustó la propuesta y decidimos reservar. Le pagamos un anticipo del 30% y dos días antes de la excursión pagamos el saldo. Y decidimos hacerla el lunes para dejar el resto de la semana libre para trekking.

El día empezó con nuestro guía, Cristian, pasándonos a buscar por el hostel a eso de las 08:30 hs. con una Chevrolet Trailblazer bastante nueva, dos años como mucho. Ya había una pareja y con nosotros se completaron los seis pasajeros. Salimos en dirección Noreste y a los 15 minutos paramos en una panadería para comprar unas pepas y unos bizcochos de grasa para picar con todo el grupo de la agencia que más adelante nos íbamos a reunir.

Alrededor de las 9, apenas pasando el monumento Yamana, paramos al costado de la ruta para esperar al resto de las camionetas. Un rato después estábamos saliendo todos en dirección a la próxima parada.

Formando la caravana

En total éramos cuatro guías y 24 pasajeros. Al rato llegamos a un mirador pasando el Valle de Lobos. Allí estuvimos unos 15 minutos. A las 10:15 llegamos a Paso Garibaldi y fue parada obligatoria. Las vistas que se obtienen desde ahí son increíbles.

Paso Garibaldi

Estuvimos un rato y volvimos a la ruta 3. Anduvimos un largo tramo y después empezó la travesía 4×4, porque nos dirigimos a la costa del Lago Fagnano y para eso tuvimos que meternos por el bosque. Andar así fue muy divertido, la camioneta se mueve bastante pero agarra bien todos los terrenos. Finalmente, a las 11:30 llegamos a destino. Acá es donde comimos lo comprado unas horas antes. Déjenme decirles que comer bizcochitos contemplando el lago es de otro nivel. Pero no haber llevado mate fue un pecado. Nos dejaron un rato libre para caminar por la costa y luego volvimos a la camioneta.

Las todo terreno
Lago Fagnano

El siguiente recorrido fue volviendo un poco por el camino y luego tomar un desvío hasta llegar a la entrada del Lago Escondido. Nos bajamos de la camioneta y empezamos a caminar por el bosque, apreciando los tres tipos de árboles: Lenga, Ñire y Guindo. Y los guías iban contando cómo era la flora y la fauna de allí. Por ejemplo, nos contaron sobre la podredumbre roja, un hongo con el que nacen algunos árboles que al momento de caerse se descomponen rápidamente, facilitando a la renovación del suelo. Lo que en condiciones normales (sin el hongo) tardarían años en descomponerse, debido a las bajas temperaturas constantes. La caminata duró bastante. Mientras tanto, nuestro guía se había adelantado porque ese día le había tocado preparar el almuerzo. Nosotros estuvimos recorriendo el bosque y la costa del Escondido, y también hicimos sapito.

Lago Escondido

Acá es donde debíamos hacer la actividad con las canoas. Sin embargo, el día no estaba para eso. Según los guías, había viento leve que podría cambiar a fuerte, y si alguno se cayera en el medio del lago sería un problema. Deben ser contadas con las manos las veces en que hacen esta actividad, ya que en Ushuaia hay viento todos los días. Continuamos caminando y otra cosa que nos contaron es sobre el pan de indio. Pensarán que estoy hablando de una comida típica, pues no. Es un hongo que crece en los árboles de la provincia, y debe su nombre a que era consumido por los pueblos originarios. Una vez que se forma, va creciendo y creciendo hasta formar los nudos de lenga, como vemos en las fotos.

Finalmente llegamos al tan deseado almuerzo. Con Cristian como capitán, fuimos al refugio que la agencia tiene allí y nos sentamos a comer.

El refugio de la agencia en el medio del bosque

Había una mesa por cada grupo, y en cada una de ellas nos esperaba una picada clásica: salame, queso y pan. Lamentablemente la comimos tan rápido que no hay material fotográfico. Para tomar, vino y agua libre. Después vino lo fuerte: choripan y bife de chorizo y unas papas para acompañar. Estaba delicioso todo y era mucha cantidad, fue uno de los mejores bifes que comí en mi vida. Y todos los que estaban ahí opinaban lo mismo. Después vino flan casero y, el que quería, café. Muy completo realmente.

Al finalizar, levantaron todo y nos preparamos para el regreso. Ahora estábamos todos cansados y en la camioneta había un silencio total. La vuelta la hacen toda por la ruta, no van por el bosque. Llegamos al Hostel a las 17 hs. luego de casi una hora y media de recorrido.

Cristian, atrás de todo

A tener en cuenta:

  • La excursión se llama «Lagos 4×4 con canoas»
  • En su momento tenía un precio de $10 mil por persona (al momento de publicar este post está $12 mil).
  • Tiene una dificultad fácil (o media, para personas mayores). Más que nada porque al pasar por los turbales y los bosques se sacude mucho y eso alguien mayor tal vez no lo soporte.
  • Valoro mucho que tengan un refugio propio
  • Los guías son muy copados y saben mucho
  • Si bien avisan de antemano que la canoa está sujeta a las condiciones meteorológicas, estaría bueno que la remplazaran por otra actividad.

Espero que hayan disfrutado de esta crónica y que les sirva. Cualquier cosa, pueden dejar un comentario. Todavía faltan algunos posteos más sobre este viaje.


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¿Cuánto cuesta llegar a Doha para el mundial?

Tal como les había prometido en un post anterior, en esta ocasión les traigo un presupuesto para viajar a la próxima edición del Mundial de Fútbol FIFA Catar 2022. En este caso me enfoqué solamente en los vuelos, tomando en cuenta la primera fase de la Copa, y buscando las opción más barata y que incluya equipaje.

Opción N° 1

Este fue el primer resultado. Vuelo por British Airways, saliendo de Buenos Aires el sábado 19/11 a Londres (Heathrow), con cambio de aeropuerto en esa ciudad, y de Gatwick a Doha. La vuelta es el sábado 03/12, llegando el domingo 04/12 a Buenos Aires.

Almundo (Búsqueda el 27/12/2021)

Opción N° 2

Después miré el mapa y me di cuenta de que Doha está bastante cerca de Dubai (siete horas en auto). Hice la misma búsqueda pero con Dubai como destino y lo que surgió los sorprenderá. En este caso el vuelo es de Buenos Aires a Sao Paulo, de ahí a Londres y de Londres a Dubai. Mismas fechas y misma compañía. No hay que cambiar de aeropuerto y también incluye todo el equipaje. Pero lo más importante: Casi la mitad de precio.

Almundo (Búsqueda el 27/12/2021)

Y puede ser que alquilar un auto para esa fecha sea caro, pero no va a costar $333 mil el alquiler de dos días (uno para la ida y otro para la vuelta).

Opción N° 3

Pero esperen, todavía falta la yapa. Siguiendo con la búsqueda llegué a esta última opción. Volando con Air Canada, saliendo el sábado 19/11 de Buenos Aires a Toronto, una escala larga allí, y luego el vuelo a Dubai. La vuelta es al revés y es el domingo 04/12 (un día más que los otros ejemplos).

A ver, ¡$269 mil! Al tipo de cambio de hoy son USD 1345. Nada mal para viajar al mundial. Encima llegando el día de la apertura (21/11).

Observaciones

  • Los precios que ven acá ya tienen todos los impuestos incluidos (PAIS y ganancias).
  • Tomé solo de ejemplo a Almundo porque ni Despegar, ni google flights ni kayak permiten ver vuelos para esa fecha. Más adelante voy a repetir la búsqueda para comparar precios.
  • El alquiler de un auto estándar (modelo VW Vento o similar) con todos los seguros cuesta aproximadamente $15000 por día de alquiler.
  • Es posible que necesiten visa para hacer escala en Canadá. Esto se tramita con tiempo, y no debe costar más que USD 200.

Ya estoy buscando alojamiento para ver qué opciones hay, siempre siguiendo la premisa de lo más barato pero decente. Espero que les guste.


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Estancia Túnel y Río Encajonado

Siguiendo cronológicamente las actividades en Ushuaia, el domingo hicimos nuestro primer trekking. Entre tantas opciones, motivados en mayor medida por la información que nos brindaron en el hostel decidimos elegir la caminata hasta la Estancia Túnel.

Salimos de hostel alrededor del mediodía en dirección del supermercado La Anónima para comprar fiambre, pan y algo de fruta. Luego continuamos hacia Baliza Escarpados. Son diez kilómetros al Este, unos 25 minutos en auto.

Baliza Escarpados

Llegamos allí, estacionamos el auto y nos dedicamos a preparar el almuerzo, a la vez que contemplábamos el paisaje y el silencio, que solo se cortaba con el canto de algún pájaro. Entre sánguche y sánguche veíamos a varios empezando la travesía, y muy pocos volviendo. Se ve que el horario preferido era ese. Si me preguntan por el tiempo, hacía frío y soplaba bastante viento. Se siente más en lugares abiertos como este.

Almuerzo en una tranquilidad total

Guardamos todo, nos preparamos con la ropa adecuada, agarramos las botellas de agua y encaramos la caminata exactamente a las 14 hs. Al principio pensé que habíamos salido tarde y nos iba a agarrar la noche mientras volviéramos. Después me acordé de que estaba en Ushuaia y lo más temprano que anochece es a las nueve.

Fuimos recorriendo un sendero muy pintoresco, bordeando en canal Beagle. Hay partes planas en que la dificultad es muy baja, otras partes en que el terreno se eleva un poco y cuesta un poco más. Nos cruzamos con algunos cursos de agua y aprovechamos para recargar las botellas y descansar unos minutos. Cada tanto nos daba calor y teníamos que sacarnos la campera. Pero luego había trechos donde lloviznaba un poco y teníamos que volver a ponérnosla. Cada tanto salía el sol y de nuevo a sacarse prendas.

Casi una hora después llegamos a la Estancia Túnel. Esta estancia se fundó como fábrica de toneles, años más tarde comenzó a funcionar como aserradero hasta que fue abandonada y nunca más la habitaron. Quedan los restos que vemos actualmente. Este punto es la mitad del recorrido, lo usamos para descansar un poco y sacar algunas fotos, ya que se aprecia bien el canal y la ciudad de fondo. Se puede ingresar, pero no van a encontrar más que bosta, basura y pasto crecido. Pero sí, los colores acá son hermosos, ese contraste entre el verde del paso, el cielo celeste o gris y el ocre de la estancia, da unas fotos muy lindas.

Estancia Túnel

Continuamos el camino sabiendo que quedaba casi la misma distancia hasta el Río Encajonado. Una vez estando allí, hay que seguir. Volver es para cobardes :P. A esa hora ya nos empezamos a cruzar con gente que volvía. A todos les preguntábamos cuánto faltaba y si era complicado el camino. Nos daba risa la variedad de respuestas. Que no falta nada, que queda un rato todavía, que en algunos lugares hay turba y tengamos cuidado, que estemos tranquilos que es fácil, etc. Jugando al «qué preferís» se nos pasó el tiempo volando y a las 16 hs. estábamos llegando a destino.

Río encajonado

Con ese paisaje de la imagen de arriba se llega al final del recorrido. Más allá no se puede continuar. Bajando se llega a la costa.

Mis amigos posando en la desembocadura del río encajonado
La vista opuesta

Estuvimos ahí descansando un ratito, reponiendo energías comiendo algo y, obviamente, sacando fotos. Aunque mucho tiempo más no se aguantaba porque ya se sentía mucho frío. De hecho, para el regreso nos tuvimos que poner toda la ropa, hasta guantes. Emprendimos el regreso a las cuatro y media y llegamos a la baliza casi a las seis de la tarde, justo cuando la llovizna amigable se transformaba en diluvio. De ahí nos volvimos a la ciudad y paramos en un bar a tomar un chocolate caliente que vino de maravillas.


Les deseo a todos Felices Fiestas. Que lo pasen muy bien, mis mejores deseos para el nuevo año que comienza.


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