Aquí Pékerman

Estaba viajando en colectivo, ahora en pandemia. Venía bastante lleno y yo iba parado, siempre precavido, cuidándome y estando atento para que no me afanen. En un momento, todos los pasajeros empezamos a palparnos y a putear: nos dimos cuenta de que nos habían robado a todos sin darnos cuenta. No sé por qué a mí me habían dejado en el bolsillo la billetera de otra persona, una de cuero, que estaba vacía, sin dinero ni tarjetas.

Nos pidieron a todos que descendamos del ómnibus. Se frenó y bajamos. En la vereda había una fila de sospechosos siendo indagados por la policía. El detective a cargo estaba viendo desde su celular el video del robo y me preguntaba si lo quería ver. Yo le respondía que sí, que me lo mandara al email porque ya no tenía teléfono móvil. Ese detective resultó ser José Pékerman.


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Un viaje de goma

Me tomo el colectivo de la línea 8, venía medio vacío, y le indico al chofer que me bajo en Liniers. Este estaba con un compañero y, luego de cobrarme, le pide que lo ayude a inflar las cubiertas. Se van ambos a la parte de atrás, donde está el motor, levantan el capó, tocan algo, y las gomas se empiezan a inflar y el colectivo se eleva un poco. Ahí me despierto.


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