Un viaje de goma

Me tomo el colectivo de la línea 8, venía medio vacío, y le indico al chofer que me bajo en Liniers. Este estaba con un compañero y, luego de cobrarme, le pide que lo ayude a inflar las cubiertas. Se van ambos a la parte de atrás, donde está el motor, levantan el capó, tocan algo, y las gomas se empiezan a inflar y el colectivo se eleva un poco. Ahí me despierto.


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