Necesitábamos salir campeones

Al fin. Al fin pudimos romper el hechizo. Pasaron 28 años, muchas finales, muchos penales, muchas tristezas. No solo deportivas, sino también económicas, políticas y sociales. Porque hace mucho venimos siendo golpeados por todos lados. La copa que obtuvimos anoche le hace bien a la sociedad, trae alegría. Como dijo alguna vez Valdano, el fútbol es lo más importante entre las cosas menos importantes.

Usted podrá cuestionarme «¿No era que no te importaba el fútbol?». Cierto, no me interesa, pero me pone muy contento ver a un país festejar, ver a los jugadores llorar de alegría. No entiendo de formaciones y técnica. Entiendo de pasión y felicidad. Y eso fue lo que ocurrió anoche.

Me pongo contento por todos los jugadores, pero especialmente por Messi, quien deseaba esto desde siempre. Es que tanta carrera no le queda. Yo creo que juega el mundial el año que viene y se retira. Y quién le dice que salgamos campeones. Sería hermoso.


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Otra final argentina en el Maracaná

Hoy es la final de la Copa América disputada en Brasil. La selección Argentina se enfrentará con el anfitrión, como era de esperar. Como todas las finales, se jugará en el estadio Maracaná, en la hermosa Río de Janeiro. Es inevitable pensar, o por lo menos para mí, en esa noche de hace casi siete años. Exactamente, el 13 de julio de 2014, en esa cancha se jugaba la gran final del mundial entre Argentina y Alemania.

Tuve la suerte de poder estar allí, y los recuerdos me vienen por todos lados. Aclaro que no pude presenciar el partido en la cancha, porque las pocas entradas que se conseguían por reventa eran carísimas, no bajaban de los USD 3000. Así que lo vi desde la playa de Copacabana en el Fifa Fan Fest.

FIFA fan fest en Río de Janeiro

Fue una jornada muy intensa, que comenzó desde temprano. Casi todo el día en la playa para conseguir un buen lugar para ver bien la pantalla. Porque la cantidad de gente que había era terrible. Así que fue pasando el día, entre cervezas y charlas con desconocidos. En ese momento estaba con Fede, un amigo que viajó conmigo, y dos pibes que habíamos conocido allá, que también habían viajado desde acá para ver la final.

El desenlace todos lo conocemos. Mucha tristeza, lágrimas, abrazos interminables… Se había acabado el sueño. Sin embargo, el día siguiente amaneció soleado, y de a poco fuimos recuperándonos del golpe. Más cerveza, más música y más charlas contribuyeron a levantar el ánimo.

Hoy es nuestra oportunidad de vencer a Brasil, ganar en el Maracaná y conquistar una nueva Copa América después de 28 años sin títulos. ¡Vamos Argentina!


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